Economía

EL IMPACTO MUNDIAL DEL CORONAVIRUS

Economía pandémica

Por Daniel Novak

Es bastante obvio decir que la pandemia tiene y tendrá un fuerte impacto negativo en la economía de todo el mundo. ¿Qué se quiere decir con esto? ¿A qué tipo de impacto nos referimos en el corto y en el largo plazo?

La primera aclaración es que lo más importante a tener en cuenta es el impacto en la economía de las personas, no sólo en los mercados y mucho menos en los financieros y especulativos. Ya sabemos que las bolsas del mundo se derrumbaron estas últimas semanas y que nuestro famoso “riesgo país” pasó los 4.000 puntos básicos que, para quienes no estén familiarizados con esta terminología, significa que para prestarle a la Argentina se requiere una tasa de interés/ganancia equivalente a la tasa de los bonos de EEUU (inferior al 2% anual) más 40% adicional, o sea veinte veces más, aunque en realidad nadie presta ni invierte en estos momentos a ninguna tasa.

Para la gente de a pie esto no es lo importante en lo inmediato, aunque sí lo será en el largo plazo si la situación no cambia. Para entender la importancia que sí tiene para la gente es preciso tener en cuenta que la económica es una de las relaciones sociales más difundidas y significativas en la vida de una comunidad, casi tanto o más que las actividades deportivas, artísticas o de esparcimiento que, además, están también vinculadas a la economía.

Desde este punto de vista, las medidas extremas adoptadas en varios países del mundo, y en el nuestro en particular, tienen un impacto tremendo en la economía diaria porque implican prácticamente parar el país y esto, que es ya de por sí de gravedad para toda la comunidad, mucho más lo es para amplios sectores sociales cuyos ingresos dependen de su actividad diaria y no de un ingreso fijo, como puede ser un salario, una jubilación o pensión o una asignación universal del Estado. 

Este es un aspecto fundamental para cualquier decisión que impacte sobre la economía y es el que tiene que ver con la equidad en el reparto de los costos y beneficios. Así, la cuarentena obligatoria para toda la comunidad tiene en lo inmediato un impacto económico bastante insignificante para los perceptores de esos ingresos fijos, pero tremendo en aquellas personas que trabajan por su cuenta o que tienen empleos ocasionales o no declarados. ¿Cómo hacen estas personas, que viven en su mayoría prácticamente al día con sus magros ingresos, para resistir diez o más días sin trabajar y cobrar?

Los asalariados, públicos y privados, nos quedamos en casa, trabajando o no, pero seguimos, al menos por un tiempo, percibiendo nuestros ingresos como antes. La mitad de la población no tiene esa suerte y son quienes en realidad han soportando el impacto económico inicial de estas medidas, lo cual revela que la cuarentena total obligatoria, si no va acompañada de medidas complementarias es, además de inevitablemente recesiva, claramente inequitativa y regresiva en cuanto al reparto de los esfuerzos en el corto plazo. De ahí surge la importancia de las medidas económicas adicionales implementadas a los pocos días de la cuarentena obligatoria para compensar, aunque sea parcialmente, el impacto para los trabajadores informales y por cuenta propia que sólo viven de su trabajo diario.

Y aquí hay que hacer una reflexión importante para quienes sostienen mecánicamente la necesidad del equilibrio fiscal para dar señales de solvencia futura en la renegociación de la deuda pública. Ante esta emergencia totalmente exógena (shock externo la llaman los economistas tradicionales) no hay otra solución posible que incurrir en mayor déficit fiscal y emisión monetaria para atender tanto las urgencias sanitarias como la ayuda a los sectores informales de la economía. Al punto que un reconocido economista ortodoxo argentino ha declarado públicamente que jugar hoy a la ortodoxia fiscal es de tontos.

Pero, aun así, en poco tiempo, la caída del poder adquisitivo de estos sectores se traducirá en recesión por caída de la demanda global y eso comenzará a impactar en los demás sectores. Habrá PyMEs que no resistirán el impacto, primero despedirán empleados y luego, si no se recuperan, cerrarán sus puertas, agravando la caída de la demanda y de la actividad económica. Si la situación se prolonga por necesidad sanitaria, el impacto alcanzará a empresas de mayor tamaño con peores efectos negativos sobre el empleo, el consumo, la demanda y la actividad productiva. En otras palabras, además de los terribles efectos de la pandemia vamos encaminados a una gran depresión económica mundial y local cuya recuperación demandará varios meses. La pregunta sobre si ese costo era o no el necesario para enfrentar este flagelo será retórica y no tendrá una respuesta concluyente.

La caída de los mercados financieros mundiales no es sólo una anticipación especulativa, como corresponde a estos espacios, de estos efectos económicos posteriores. En realidad, la crisis financiera y la recesión económica global estaban ya en camino desde hace un par de años y todo era cuestión de saber cuál sería su detonante. Lo curioso es que la pandemia del COVID-19 le dará al capitalismo globalizado la gran excusa para justificar otro de los ajustes recurrentes de sus burbujas especulativas, que siempre llevan a mayor concentración del ingreso y las riquezas.

Acerca del autor / Daniel Enrique Novak

Daniel NovakLicenciado en Economía. Subcoordinador de la carrera de Licenciatura en Economía de la UNAJ y Profesor asociado en Economía de la misma universidad. Fue  Secretario de Industria y Desarrollo Productivo de Florencio Varela, Coordinador de Desarrollo Inclusivo del PNUD (2004/14), Subsecretario de Coordinación Económica de la Nación (2002/2004) y Consultor Económico de Empresas Industriales (1990/2001).

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