Notas

Salud y cuestión social

Polio: La rehabilitación como integración social

Por Irene Delfina Molinari

En las décadas del cuarenta y cincuenta del siglo XX se propagó la poliomielitis en los países americanos. Esta enfermedad produjo innumerables muertes y discapacitados motrices, especialmente afectando a los niños. En la Argentina, desde 1906 a 1932 fueron 2.680 casos de polio denunciados. Pero entre 1942 y 1943, en solo dos años y en la ciudad de Buenos Aires, hubo 2.000 casos. En la década del cincuenta se produjeron en la Argentina dos brotes más, uno en 1953 con 2.579 casos denunciados, siendo el 71% de los pacientes niños (0 a 4 años) con una alta mortalidad. El otro, en 1956 afectó a casi 6.500 personas. En la jurisdicción del Partido de General Pueyrredón en 1950 habían fallecidos por polio 712 varones y 415 mujeres. En 1956 también afectó a esta jurisdicción siendo menor la mortalidad pero mayor los casos invalidantes.(1)

Frente a estos brotes se recurrieron a numerosos tratamientos para rehabilitar físicamente a los pacientes, pero sus resultados fueron poco eficaces. Por eso se comenzó a pensar la rehabilitación como un proceso donde intervenían distintos elementos y factores: los médicos y auxiliares, los padres, familiares y amigos y la comunidad que debía prepararse para aceptarlos con las disminuciones físicas y con los plenos derechos y obligaciones que tiene un ciudadano.

En razón del fuerte impacto de la poliomielitis, en 1943 se fundó en la Capital Federal la Asociación para la Lucha contra la Parálisis Infantil (ALPI), una institución sin fines de lucro y con el objetivo de luchar contra la polio. En tanto en Mar del Plata, el Centro de Rehabilitación para niños Lisiados (CERENIL), se constituyó en 1952 a iniciativa del médico Juan Tesone.

El edificio donde se establecería CERENIL se comenzó a construir en 1954, con la gestión del gobierno peronista y finalizó en 1958, con el gobierno del Dr. Arturo Frondizi. Para la institución la parte física era solo una pieza en el tratamiento integral, pues además se tenía en cuenta sus reacciones emotivas, psicológicas y afectivas. Con un concepto amplio de rehabilitación, el Dr. Tesone ideó un plan de readaptación funcional. Como primera medida era la formación del personal técnico y la investigación de los métodos que posibilitaran la rehabilitación del niño para el desenvolvimiento diario. Luego se abocaron a la recuperación social de los enfermos mediante tratamiento médico, quirúrgico, fisioterapéutico, psicológico, estimulación de la capacidad de trabajo, enseñanza escolar e inserción del niño lisiado en la comunidad. Por eso, la rehabilitación integral incluía por un lado, preparar a los padres para atender a los niños afectados de polio y por otro, a la comunidad en tanto debía comprender que los lisiados (adultos) podían desarrollar tareas selectivas sin perjuicio para los empleadores.

terapia de la polio

El servicio escolar especializado

El Dr. Tesone consideró que uno de los aspectos importantes de la rehabilitación era conseguir el ingreso de estos niños en las escuelas comunes, con igualdad de derechos. Los prejuicios especialmente provenían de las autoridades educativas y de los docentes. Estos sostenían que el niño lisiado era propenso a sufrir accidentes dentro de la escuela, debido a que podían recibir golpes de otros niños mientras jugaban, o que el aspecto físico dañaba el punto de vista estético a la formación del resto de los alumnos. En otras palabras, un sector de la población sana, cuya responsabilidad era la enseñanza de los niños en las edades más tempranas, rechazaba todo aquello que estuviera fuera de lo considerado normal.

Debido a esto, CERENIL inició en su propio establecimiento un plan de escolaridad desde jardín de infantes hasta sexto grado, preparándolos para concurrir luego a las escuelas comunes. En la mayoría de los Centros de rehabilitación la maestra trabajaba en forma aislada con respecto al resto del equipo técnico. Este concepto fue revertido porque las maestras eran un factor decisivo para la orientación de los niños, por su trato más próximo y familiar. Así las maestras debieron prepararse técnicamente y con la noción de trabajar en equipo. Se comenzó con aquellas que tenían alguna experiencia anterior y se las preparó en forma directa y conjuntamente con el resto del personal.

Las prácticas consistían en rotar por los distintos departamentos como fonoaudiología, terapia física, servicio social, en el comedor. Además debían asistir a la reunión semanal del Comité de Evaluación y Admisión, donde se discutía la forma en que se realizaba el tratamiento en los niños y se formulaba un plan de rehabilitación con la coordinación del equipo de trabajo. La parte teórica constaba de diversas materias que con el transcurso de los años fue aumentado la cantidad de asignaturas. Por lo tanto, las maestras adquirían un conocimiento práctico y teórico con respecto al niño, sus reacciones y limitaciones como lisiado y de sus capacidades en el futuro. Esto era posible dado la modalidad de trabajo en equipo, lo que le permitía interactuar y valorar la tarea de cada área del Centro. Al mismo tiempo, la maestra se sentía respaldada por el equipo, en la resolución de problemas que por sí sola no podía resolver.

El paso siguiente fue integrar al niño a la comunidad y que ésta aceptara a los niños con problemas físicos. Para ello CERENIL había ideado un plan de integración social, que tenía distintas instancias. La primera era realizada en el propio Centro que los agrupaba de acuerdo a sus intereses y edades. Las actividades que desarrollaban eran juegos activos y actividades sensorio-motrices. Estas actividades tenían un carácter educativo y de sociabilización, pues perseguían los objetivos de integración, responsabilidad y poder de expresión frente al grupo.

Una segunda instancia era en verano, llevarlos a la playa, paseos por la ciudad y comidas en lugares concurridos. Mientras que en invierno priorizaban las visitas a las fábricas, tambos, cines. El objetivo que perseguían era por un lado brindarles nuevas experiencias y por otro, inculcar hábitos en la propia población que permitieran familiarizarse con su presencia y de esta manera integrarlos como a cualquier niño. Una tercera instancia fue cuando CERENIL solicitó autorización de las autoridades educacionales de la Provincia de Buenos Aires, para realizar visitas a las escuelas. Las mismas consistían en dar charlas sobre nociones generales de rehabilitación y proyectar un films sobre las distintas tipos de discapacidades. Además, se invitaba a la comunidad escolar a visitar el Sanatorio-Escuela. Por lo tanto, se cumplían dos objetivos con estas actividades: Por un lado, el niño sano satisfacía su curiosidad de observar las prótesis o aparatos, naturalizando su uso y comprendía que el niño lisiado podía reír y jugar con él. Por otro, el niño lisiado también debía aprender a socializar su experiencia e integrarse a la comunidad escolar sin sentir miedo o vergüenza.

niños con polio en la plaza de Retiro

A modo de cierre

CERENIL fue una institución que se consustanció con una nueva noción de rehabilitación en donde el saber específico e individual no bastaba, sino que debían integrarse y trabajar en equipo con nuevas especialidades, entre ellos el Servicio Escolar especializado en niños lisiados. El concepto amplio de rehabilitación incluía necesariamente la participación de la comunidad toda para lograr los objetivos de la integración del niño al mundo exterior.

De modo que, el equipo técnico de trabajo entendía la rehabilitación no como un conjunto de técnicas como hasta los años cincuenta se practicaba, sino como un proceso más complejo en donde jugaban un rol destacado las relaciones humanas. Trabajaban para revertir una situación negativa para propiciar un nuevo sentido a la vida de estos niños, luego adultos. Esto implicaba por un lado dejar de lado sus discapacidades y conseguir su máximo rendimiento y por otro, obtener confianza en sí mismo para desempeñarse con éxito en el mundo exterior, en donde la sociedad cumplía un rol significativo en ese proceso de adaptación del niño lisiado.

NOTAS

(1) Ver Álvarez, Adriana El impacto de los brotes de poliomielitis en las formas de organización ciudadana (Buenos Aires), En Revista electrónica de la Medicina y Epistemología Médica, (Vol. V, Nro. 1, 1er. Semestre 2013); Testa, Daniela: Poliomielitis: La Herencia Maldita y la esperanza de la rehabilitación. La epidemia de 1956 en la ciudad de Buenos Aires, Revista Intersticios, Vol. 5 (2), 2011.

Acerca del autor/a / Irene Delfina Molinari

Irene Delfina Molinari
Docente e Investigadora de la Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Mar del Plata, Dra en Historia por la UNCPB. Miembro del Grupo de investigación: Historia Social Argentina (HiSA) y del Centro de Estudios Históricos (Cehis). Su último libro es Vencer el miedo. Historia social de la lepra en la Argentina, Rosario, Prohistoria ediciones, 2016.

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