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AGENDA DE GENERO

En el diario no hablaban de tí, ni de mi

Por María Carolina Balderrama

El problema de la violencia de género es estructural e histórico, atraviesa todas nuestras relaciones sociales. Uno de los ámbitos socialmente relevantes por su rol en la construcción de sentido común y la reproducción de estereotipos son los medios de comunicación. El análisis de la cobertura de un acontecimiento político como son los Encuentros Nacionales de Mujeres permite echar luz sobre el funcionamiento de esta dinámica.

Argentina es testigo de un hecho inédito en el mundo. Miles de mujeres, cada año, se reúnen durante tres días a deliberar sobre los temas que las inquietan y las convocan y que no suelen ser debatidos en otros espacios. Una experiencia transformadora que ha impregnado espacios políticos, sindicales y legislativos con sus iniciativas. Espacio en el que se hace realidad la máxima feminista de que lo personal es político. La confianza entre mujeres, el compartir experiencias, la escucha, producen una alquimia política que resulta, por ejemplo, en movimientos como el Ni Una Menos y el Paro Internacional de Mujeres.

El Encuentro Nacional de Mujeres es un acontecimiento político excepcional con 32 años de permanencia. Sin embargo, no ha merecido una cobertura mediática a la altura de su importancia.

Me referiré específicamente a la tarea realizada por periodistas de la Agencia Nacional de Noticias Télam, entre el año 2010 y el año 2015.

Cual si fuera una bitácora de viaje, un diario de camino, propondré una serie de interrogantes y argumentos a fin de marcar las diferencias entre una agenda periodística basada en una mirada acotada de la realidad de las mujeres y una propuesta novedosa de temas y fuentes inscripta en un ejercicio periodístico implicado y referenciado en el movimiento de mujeres.

Punto de partida

La gran mayoría de quienes promediamos los cuarenta o más, no transitamos una formación académica de grado que haya incluido una mirada específica sobre cómo se construye sexismo en la comunicación, cómo se refuerzan estereotipos de victimización o cómo se invisibiliza la existencia de desigualdades y demandas de las mujeres. Mucho menos hemos problematizado en nuestra formación la cuestión de la discriminación desde la perspectiva de las identidades de géneros.

Si bien estas líneas tienen la intención de aportar a una discusión más amplia que la que puede abarcar la comunicación con perspectiva de género, lo que se presenta aquí son pensamientos y conversaciones colectivas al calor del hacer, en el territorio de la práctica periodística concreta y de la propia implicancia subjetiva.

Entiendo la perspectiva de género1 como un punto de vista que permite visibilizar los derechos humanos de las mujeres y las diferentes identidades, que pone en crisis y problematiza las desigualdades producto de las construcciones machistas y heteronormativas hegemónicas en los medios de comunicación.

Este artículo toma postura y rompe la línea de posicionamiento “objetivo” que propone un ejercicio periodístico que no supo dar cuenta de la historia de las mujeres, quienes fueran las protagonistas de cambios sustanciales para el acceso y el ejercicio de derechos fundamentales.

Desde el año 1986 y de manera ininterrumpida y única en el mundo, se llevan adelante en distintas ciudades del país los Encuentros Nacionales de Mujeres. Durante tres días miles de mujeres se autoconvocan y discuten, intercambian, debaten, marchan, bailan, se encuentran y son protagonistas.

Cobertura de los Encuentros Nacionales de Mujeres de Argentina

La primera vez que escuché sobre los ENM fue en el año 1988, a partir de un comentario radial en donde el conductor hacía una crítica negativa sobre las mujeres que habían participado del III ENM realizado en la ciudad de Mendoza.

La segunda vez fue en el año 2005 en una conversación con Nelly Borquez, una feminista y militante social que me interpeló y abrió la posibilidad para entender que “lo personal es político¨. Finalmente pasaron cuatro años de aquel entonces cuando volví a oír sobre los ENM. Me acuerdo que estaba colgando ropa en mi casa, un sábado cualquiera, cuando escuché por radio Gráfica FM 89.3 la crónica del XXIII ENM de Neuquén. Al año siguiente tome la decisión de participar por primera vez de los ENM junto a las compañeras de la Casa Rosa Chazarreta de la Matanza, que venían trabajando la problemática de la violencia de género. En octubre del año 2009 participé del ENM número XXIV en Tucumán, la misma noche que se sancionó la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual que ponía a la comunicación como un derecho humano. A la distancia, acciones encadenadas, en una secuencia lógica, construyendo un trayecto de síntesis.

Los ENM no forman parte de la agenda de los medios hegemónicos desde una perspectiva de género, lo cual genera una invisibilización total de la realidad de estos encuentros democráticos únicos en el mundo. Cuando algún medio los cubre, no destaca el trabajo en los talleres, la heterogénea participación, las múltiples actividades culturales, la contundente marcha, más bien, sólo realiza una construcción mediática estigmatizante que menoscaba el rol protagónico que adquieren las mujeres organizadas, y el aporte que las mismas hacen desde la autogestión y la resistencia al interior de los movimientos sociales, dejando atrás el espacio privado para ocupar lo público2. A su vez, estas coberturas no aportan a retratar y analizar los procesos de cambio de nuestras sociedades para mostrar lo que permanece invisible, o que pocas veces se discute o se habla3.

Al no incluir estas temáticas como parte de una agenda de derechos en permanente tensión, que atraviesa transversalmente toda la vida de las personas, son problemáticas deslegitimadas en tanto se asumen y nombran como temas de “algunas periodistas”, “quinta propia”, “notas de color”. La incorporación de una agenda novedosa y la diversificación de las fuentes, contribuye a que se promuevan debates de construcción editorial mediática, colaborativos, diversos y más inclusivos que contribuyen a la democracia.4

Incidencia real en las agendas periodísticas

En la última década, hubo importantes cambios normativos traducidos en la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, producto de una larga lucha de numerosas organizaciones sociales y de derechos humanos, y en particular de la incidencia de la red federal de periodistas, Red PAR, quien aportó aspectos esenciales a la ley.

Por otro lado, la sanción de la Ley 26.485/09 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres que determina en sus tipos y modalidades, a la violencia simbólica y a la violencia mediática. Estas dos leyes propiciaron un contexto único y fértil para trabajar sobre los discursos y las prácticas sociales de discriminación.

Los medios audiovisuales y quienes ejercemos el periodismo nos enfrentamos ante el desafío y la responsabilidad concreta de construir discursos y modos de comprender el mundo, que promuevan y respeten los derechos humanos, construyan igualdad, y favorezcan la diversidad de voces que pongan en cuestión el discurso único de una matriz heteronormativa5, hegemónica y excluyente de la diversidad.

A partir de la incidencia concreta en los distintos foros que se realizaron en todo el país, la Red PAR6, junto a otras organizaciones, logró la inclusión de la perspectiva de género en la ley de medios (art. 3 m, art. 70 y 71); la publicación de los decálogos para el tratamiento periodístico de la violencia de género (2008) y de la Trata de Personas (2010); campañas de sensibilización y foros sobre violencia mediática; talleres y seminarios en carreras de Comunicación Social y Periodismo. Y uno de los logros más importantes fue la problematización hacia el interior de las redacciones del mal llamado ¨crimen pasional¨ que fue reemplazada por la denominación actual de ¨femicidio¨.

Con la incorporación y la formación de periodistas sensibles a estas temáticas en distintos medios, y también con el desarrollo de portales de noticias y medios alternativos, hubo una incidencia concreta en las agendas periodísticas que se materializaron en coberturas que incorporan la perspectiva de género.

La Agencia de Noticias Télam7 fue el primer medio público que cubrió integralmente los ENM, durante un período comprendido entre los años 2010 y 2015, con un equipo periodístico íntegramente conformado por mujeres: cronistas, fotógrafa, editora, camarógrafa.

Durante cinco años se armaron equipos de coberturas con profesionales mujeres, y se pudo contar en relato audiovisual cada una de las instancias de los ENM. Por supuesto que hubo un trabajo previo de empatía y entrevistas previas de la agenda feminista y del movimiento de mujeres. De esta manera, se puede conocer y tener en cuenta distintas fuentes, temáticas y perspectivas, dado que la heterogeneidad es una característica que enriquece y posibilita diversidad de voces y puntos de vista.

Sin embargo, esto no fue y no es una política estructural y permanente, al contrario, siempre está sujeta a las voluntades y decisiones que año a año se tienen que proponer y sostener para que se lleven adelante, pues dependen de cada contexto político y de gobierno. De hecho la cobertura del ENM de Misiones, en el año 2012, no se realizó porque se quería incorporar a un camarógrafo varón al equipo periodístico, y la decisión de la cronista fue no permitirlo para no dejar un antecedente. Hecho que se revirtió el siguiente año en la cobertura del XXVIII ENM de San Juan.

Buenas prácticas

En el año 2016, fue otorgada una Mención Especial del Premio Lola Mora al equipo de Télam que cubrió el XXX ENM de Mar del Plata 2015. Los fundamentos de esta entrega destacaron ¨que las coberturas fueron el trabajo más completo realizado desde un medio público para visibilizar la trascendencia de un evento de excepcionales características que durante 30 años ha quedado excluido del relato mediático excepto por muy pocas excepciones. Las periodistas premiadas por esta distinción realizaron un trabajo de construcción de agenda con perspectiva de género enfocada en los principales estándares garantizados por las leyes en contra de las violencias a las mujeres y de identidad de género, cuya incidencia refleja un sostenido compromiso por los derechos humanos¨.

Las coberturas realizadas desde una perspectiva de género y derechos humanos favorecen a transformar la estereotipación, invisibilización, victimización que realizan los medios hegemónicos sobre los derechos de las mujeres y las identidades disidentes.

Caso contrario se legitiman las desigualdades, de ahí la importancia de que “el género¨ se integre en la tarea periodística y comunicativa en general, en todas las fases del proceso creativo de la información, como un criterio de calidad profesional.

Esto supone analizar más allá de un texto o una imágen o una representación puramente cuantitativa en los medios y en la sociedad, y poner el acento en cómo los estereotipos de género están presentes en las rutinas y prácticas de elaboración de noticias y productos comunicativos.

Analizar en clave feminista el tratamiento y la cobertura que se realiza en los diferentes medios de comunicación sobre la violencia machista, los ENM, las marchas de mujeres, los paros de mujeres, la lesbofobia, transfobia, homofobia, sobre los discursos sexistas, permite acentuar la mirada en distintas situaciones de discriminación que son reproducidas y moldean creencias basadas en estereotipos.

Mejorar las prácticas periodísticas, el compromiso de los medios de comunicación en tanto productores de sentidos, la formación de profesionales con perspectiva de géneros y derechos humanos, sin duda contribuye de manera fundamental a desmontar las imágenes e ideas otorgadas a los roles que las personas desempeñan en las sociedades.

Desafíos

Uno de los desafíos principales es avanzar en la construcción de currículas que favorezcan perspectivas amplias y no formulaciones restrictivas, posibilitando formulaciones que expresen debates plurales y recorridos más flexibles al interior de las instituciones educativas. Que permitan incorporar propuestas de formación alternativas por parte de las y los docentes . En este sentido quiero destacar la reciente incorporación de la materia optativa Géneros, Comunicación y Cultura en la licenciatura en Periodismo de la Universidad Nacional de Avellaneda, y en otros centros de estudios como en la Universidad Nacional de Córdoba y en la Universidad Nacional de Cuyo en Mendoza.

Otro de los desafíos es negociar espacios, línea editorial, y posicionar estos temas en el contexto de las prioridades políticas que afectan a todos los grupos sociales; hacer visibles a mujeres, hombres, otras identidades en el universo mediático y denunciar las múltiples diferencias que se traducen en desigualdad social desde la propuesta de otras maneras de hacer comunicación.

Por último y no menos importante, aportar a la visibilización de los ENM como hecho político es un desafío actual, hoy más que nunca. Como sostiene la antropóloga mexicana Marcela Lagarde, “la perspectiva de género implica una mirada ética del desarrollo y la democracia como contenidos de vida para enfrentar la inequidad, la desigualdad y los oprobios de género prevalecientes. Es decir, la perspectiva de género es una toma de posición política frente a la opresión de género: es una denuncia de sus daños y su destrucción y es, a la vez, un conjunto de acciones y alternativas para erradicarlas”.

Bibliografía

  • Derecho al medio. Perspectiva de género en la lectura y en la producción del discurso mediático. Programa de Fortalecimiento de Derechos y Participación de las Mujeres Juana Azurduy.
  • Diez ironías sobre la libertad de expresión. Cuaderno de Comunicación del Colectivo de Trabajadoras/es de Prensa. Cap.VII Periodismo y género(s). MPS, Provincia de Buenos Aires, julio de 2015.
  • Gritos en el coro de señoritas. La apropiación del rol político de las mujeres a través de los medios. AMARC, ALC Y ALER, Buenos Aires, 2008.
  • La violencia tiene prensa. Informe final del Observatorio Regional ¨Las Mujeres en los Medios¨. Análisis de la cobertura periodística de la violencia contra las mujeres en los medios gráficos de América Latina. ELA, Buenos Aires, 2012.
  • Las palabras tienen sexo. Introducción a un periodismo con perspectiva de género. Sandra Chaer y Sonia Santoro, compiladoras. Artemisa Comunicación Ediciones, Buenos Aires, 2007.
  • Las palabras tiene sexo II. Herramientas para un periodismo de género. Sandra Chaer y Sonia Santoro. Artemisa Comunicación Ediciones, Buenos Aires, 2007.
  • Manual hacia un periodismo, con conciencia de género: creando buenas prácticas. Asociación Civil De la Azotea, Mar del Plata, Buenos Aires, 2012.
  • Otras Miradas a la Información. Recopilación de herramientas de género y comunicación. Semlac. 2010.
  • 20 años de comunicación. Viejos problemas, nuevas preguntas. El Mate. 2004.

1 Al hablar de género nos referimos a las distintas representaciones y las valoraciones de lo femenino y lo masculino, las normas que regulan sus comportamientos, las atribuciones a cada sexo y la división sexual del trabajo. Todas ellas son producto de complejas construcciones sociales y culturales que se elaboran a partir de las diferencias sexuales, y que constituyen relaciones de poder y estructuran relaciones sociales en sus planos simbólicos, normativos, institucionales así como en la subjetividad individual. Ningún atributo asignado a lo femenino y a lo masculino es inmutable. Cada sociedad tiene sus propias características y definiciones de géneros.

2 Mujeres que se encuentran. Una recuperación histórica de los Encuentros Nacionales de Mujeres en Argentina (1986 – 2005) Capítulo 1. Pág. 32. Amanda Alma y Paula Lorenzo. Feminaria Editora, 2009. Buenos Aires, Argentina.

3 Otras miradas de la información. Recopilación de herramientas de género y comunicación. Semlac. 2010.

4 Podemos destacar la importancia de esta área de trabajo citando la Plataforma de Acción de Beijing en 1995 que impulsó por primera vez en una Conferencia Mundial de Mujeres el capítulo de medios de comunicación y mujeres. El punto J de la Plataforma instó a las organizaciones de la sociedad civil a ¨crear grupos de control para vigilar a los medios de difusión y celebrar consultas con ellos a fin de velar por que las necesidades y problemas de la mujer se reflejen en forma apropiada y a ¨elaborar criterios y capacitar a expertos para que apliquen el análisis de género a los programas de los medios de difusión¨. Plataforma de Acción de Beijing (1995). Declaración y Plataforma de Acción de Beijing.

5 Por heteronormatividad se entiende la definición del paradigma del patriarcado que establece como normatividad tácita de relaciones en la sociedad occidental actual, que define como obligatorio el rol masculino y femenino y la orientación sexual de las personas. Este concepto se encarna en las subjetividades y marca un patrón para la distribución social de las funciones, los criterios de pertenencia y aceptación y, por lo tanto, la asignación de poder.

7 El área Audiovisual de la Agencia de Noticias Télam fue creada en el año 2009.

Acerca del autor/a / María Carolina Balderrama

Periodista feminista. Educadora popular. Licenciada en Comunicación Social. Tesista de la Maestría en Planificación y Gestión de Procesos Comunicacionales de la UNLP (Plangesco). Periodista de la Agencia de Noticias Télam. Docente de la materia Géneros, comunicación y cultura de la Licenciatura en Periodismo de la UNDAV. Integrante de la RedPAR. Ganadora del Premio Lola Mora 2012 por el Programa de Radio Mariposas en el Aire y en el año 2016 por la Cobertura del XXX ENM de Mar del Plata 2015.

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