Notas

Estudiantes de la UNAJ en los barrios

Una propuesta pedagógica y de vinculación territorial

Por Entrevista a docentes de la Cátedra de salud Pública de la UNAJ

Desde hace dos años, mediante una actividad conjunta de las asignaturas de Biología, Conocimiento y Ciencias de la Salud, Físico- Química y Salud Pública, todos los estudiantes de primer año de las carreras de salud de la Universidad Arturo Jauretche  realizan actividades de intervención comunitaria  concurriendo a diferentes barrios de la localidad.

-“Este año van a ser 1200”, cuenta Liliana Rivas, médica pediatra y docente de la cátedra, encargada de organizar la logística necesaria para que todos puedan realizar la práctica. Tiene que definir las manzanas a visitar, asignar a cada grupo, editar y distribuir las guías, etc. En los primeros años salían desde la universidad en micros. Ahora se fija un lugar de reunión en el propio barrio y los estudiantes van por su cuenta.

“Hacemos dos salidas -explica Eduardo Cafferata, médico generalista-. En la primera se utiliza la metodología de observación y una encuesta domiciliaria donde los alumnos toman contacto con la comunidad, con los vecinos. Y la segunda, que tiene que ver con una actividad de promoción de la salud y de prevención de enfermedades”.

La experiencia fue puliendo las formas de la intervención: “Una de las cosas que hicimos desde el principio -dice Liliana- fue a tomar contacto con las organizaciones del barrio, reunirnos para compartir lo que pensábamos hacer y  que ellos nos cuenten cómo es el barrio. Entonces difunden la actividad antes de nuestra llegada con los chicos. Es importante que la gente sepa”. Liliana cuenta la experiencia de los encuentros con las organizaciones comunitarias: “Me acuerdo que fue con una iglesia, con la sociedad de fomento, las organizaciones comunitarias, los clubes. Hicimos una en que vinculamos a todos, la municipalidad nos acompañó, del área de medio ambiente…hicimos descacharraje, y lo que la gente sacaba pasaba el camión y lo levantaba”.

“En la primera salida hacemos dos actividades bien concretas –la que habla es Verónica Rodal, obstétrica y docente de la cátedra-; una es la observación, que se hace de dos maneras. Un grupo de alumnos lleva un instrumento para recolectar datos y otros lo hacen en una bitácora, y después  comparamos…”.

Así, por las calles del barrio, riendo, comentando, anotando lo que ven, mil estudiantes se despliegan en el territorio para hacer una intervención en salud. Hace unos años, nomás, ello era una postal imposible.

“Lo que les pedimos es que observen la realidad del barrio relacionándola con los determinantes de la salud. Previamente trabajamos con ellos estos temas; entonces cuando van, ellos ya saben…” -explica Liliana. Lo primero que tienen que hacer es observar y registrar. Si hay basurales o animales en la calle, las condiciones ambientales en general, la infraestructura, calles, plazas, instituciones, escuelas, jardines, centros de salud, organizaciones barriales, iglesias. Y esto tiene que ver con lo que venimos trabajando en la asignatura, no está aislado de todo el desarrollo teórico que hacemos en la materia durante toda la primer parte, hasta la salida”. “Muchas veces se da el caso de que muchos de nuestros estudiantes viven en esos barrios o en otros similares. La idea es que ellos observen con otros ojos después de haber cursado una parte de la materia y de haber trabajado los determinantes sociales de la salud. Con todas esas herramientas teóricas que adquieren, ahora sí pueden mirar el barrio con ojos más críticos, para ver qué clase de determinantes pueden ir encontrando y cómo los pueden ir relacionando con la salud” –relata Verónica.

En la primera salida se realiza una encuesta que los estudiantes hacen a los vecinos. En ella se relevan cuestiones puntuales de las características de la población, de la vivienda, del trabajo, de algunas cuestiones de salud, siempre trabajando en común con los municipios de Florencio Varela y Berazategui: “Ellos nos plantean cuáles son las necesidades que quieren trabajar, un problema. Por ejemplo, este año vamos a trabajar infecciones respiratorias agudas, y en la salida anterior, que fue en el segundo cuatrimestre del año pasado, trabajamos el dengue. Muchas preguntas van dirigidas a relevar ese problema que definimos”.

“Armamos grupos de ocho/diez alumnos por encuesta –agrega Eduardo- y ellos van haciendo primero la observación en la manzana que les toca. Y en cuanto a la encuesta, son grupos de a dos que visitan los domicilios. Se presentan como alumnos de la universidad, explican cuál es la razón de esta actividad, establecen un vínculo con el vecino que va más allá de la encuesta específica. Y es una primera práctica, que los estudiante tienen como comienzo del proceso de aprendizaje que están llevando a cabo  y que es bastante novedoso. Conociendo un poco otras universidades que hacen salud pública, ésta me parece que es una característica distintiva. Porque generalmente las prácticas se han hecho casi al final de la carrera. Acá el desafío es hacerlo desde el comienzo. Y por el otro lado, es también un desafío para nosotros porque es una actividad extra áulica que tiene sus características en la que los llevamos a una realidad concreta. Ver cómo procesan esa cuestión es interesante también”.

“Eso también forma parte de lo que intentamos trabajar en el aula, del marco teórico de la intersectorialidad del problema de salud. Que los problemas de salud y enfermedad no se manifiestan ni se resuelven sólo desde el sistema de salud solamente sino que requiere un trabajo mancomunado con diferentes áreas. Y eso es  lo que pueden ver en la práctica”.

Como es esperable, la gente de los barrios los recibe bien. Para todos es una novedad, la universidad llegando al barrio es buena señal: “En general la recepción del barrio es buena –dice Verónica. Casi siempre están todos avisados a través del Municipio y siempre nos reciben bien.  No hemos tenido grandes dificultades de que nos reciban, nos abran la puerta. En general nos reciben y nos brindan todos los datos. También hacemos un trabajo previo con los estudiantes en el aula de cómo presentarse, cómo explicar cuál es la actividad que estamos haciendo y la utilidad que tiene la actividad para ellos, estudiantes de carreras de salud. Entonces los vecinos también son solidarios y colaboran. En cuanto a los estudiantes, se sorprenden, porque tienen ese imaginario colectivo de que cuando uno va a hacer una práctica en salud va a un hospital. Y nosotros le decimos -Todo lo contrario, vamos a empezar por el barrio- y sustentamos eso, de por qué para nosotros hay que empezar por el barrio. Una vez que eso se piensa, se problematiza en el aula, empiezan a entender que en realidad la salud se expresa primero en el barrio. Que al hospital llega la enfermedad, pero donde primero se manifiestan los problemas de salud, los contextos que tienen que ver con los problemas de salud, es en el barrio”.

Para Eduardo “tiene que ver con los marcos teóricos que tenemos, con una propuesta de salud colectiva, la propuesta de Breilh¹. Porque nosotros comenzamos con el concepto de salud colectiva, pensamos que la salud no comienza ni termina en el sistema de salud, al contrario. Nos basamos en una corriente de pensamiento y en experiencias que abonan esta teoría”.

-“Es que él es un Atamdos”-, dice Vicente de Eduardo. Hay entre ellos el reconocimiento de una mismidad en la mirada. Y Vicente reafirma “…muchos de nosotros venimos de experiencias provinciales, por ejemplo el ATAMDOS en la Provincia de Buenos Aires, allá por el 87/88 en la gestión de Floreal Ferrara y el Dr. Cafiero que de alguna manera fue un antes y un  después de una visión, de estar insertos en la comunidad los equipos de salud en equipos interdisciplinarios”.²

Verónica se suma: “Yo también vengo de un CEBAS que es un secundario con orientación en salud que tiene un sesgo…comunitario también, y en donde hacemos salidas de campo y los alumnos se reciben de promotores de salud. Como que esas experiencias una después las capitaliza en la universidad porque ya venía con salidas de campo…”

Tiempo después, con los resultados de la primera salida trabajados en clase, los estudiantes hacen una nueva vista al barrio. Se trata de una práctica de promoción e información a la comunidad. El año pasado salieron con un equipo móvil de la Municipalidad en el que vacunaron. Los chicos hacen el recorrido por el barrio avisando para que se acerquen a vacunarse. “Hay dos ejes cuenta Verónica-, uno de promoción, donde ellos van y hacen la difusión con los vecinos, les reparten folletos, a veces  de boca en boca, casa por casa; y el otro, que es la prevención, en la que ellos también hacen como un pequeño screening y ven si hay alguna persona con riesgo de que se debería haber vacunado y no se vacunó. Entonces le llevan la oferta de que puede vacunarse en la plaza o donde lo organicemos con el municipio”. El año pasado fue proyectado un video realizado en la universidad.

“Después de eso se hacen volanteadas, actividades con la población, depende un poco del barrio, nosotros contactamos con la gente de las instituciones para ver qué tipo de actividades se pueden hacer –dice Vicente. Lo interesante es que toda la primera parte de la cursada de este año, lo que es la primera salida, el tema que se ve es fundamentalmente el proceso salud/enfermedad y los determinantes sociales de la enfermedad, la determinación social de la enfermedad en su conjunto. Y en la segunda salida se empieza a ver el tema de la promoción y la prevención. Intentamos que los estudiantes también empiecen a ver la cuestión práctica, por ejemplo la vacunación de grupos de riesgo. Eso es algo que uno lo puede explicar, lo puede estudiar, pero el hecho de verlo en el terreno, cómo es en la comunidad esa acción de salud sobre grupos de riesgo es una práctica interesante para los alumnos”.

Para muchos estudiantes se trata de un antes y un después: “Me acuerdo de la salida anterior, de que me contaran lo vivido: -Sí, fuimos a una casa y había tres personas que eran grupo de riesgo y no se habían vacunado y nosotros les explicamos y fueron y se vacunaron. O sea, lo que hicimos tiene un valor porque ayude a una persona a que sepa. La acción está cumplida. Hice, colaboramos con esta acción de prevención, para ellos fue bastante impactante también”. Vicente agrega el caso de una estudiante de bioquímica “que ella misma decía que no sabía para qué tenía que ir, pero cuando vio la actividad en sí quedo muy entusiasmada, muy contenta de haber ido. Conocer la realidad de la gente es indispensable para cualquier profesional. La carrera de medicina, -que es reciente en la UNAJ- tiene toda una estructura de plan de estudios que apunta como fundamentales las prácticas en el centro de salud, y en las demás carreras se está tratando, especialmente en Enfermería, que las prácticas sean sobre todo en espacios de la comunidad o en centros de salud del primer nivel. Pero los planes de estudios tienen distinto grado de evolución. Algunos arrancaron, como en el caso de medicina, con una propuesta integradora. En otros casos se trata de un plan más tradicional y estamos tratando de llevarlo a esta propuesta. Lo que estamos proponiendo, por lo menos en las carreras  más masivas, que son enfermería y kinesiología, es un espacio de interdisciplina todos los años, no solo en primer año, sino en segundo, en tercero. Que haya espacios, que pueden ser seminarios, que puede ser alguna cursada conjunta, que permitan que se siga pensando esa idea de trabajo interdiciplinario.

 

 


¹ Rector de la Universidad Andina de Ecuador, y uno de los fundadores del movimiento latinoamericano de Salud Colectiva. Hace poco visitó la Universidad donde brindó una conferencia sobre “Contradicciones, conquistas y desafíos de la Salud Colectiva en el tercer milenio”
² La experiencia de los “ATAMDOS” se desarrolló en el breve tiempo de los cuatro meses que duró Floreal Ferrara en el ministerio de Salud Pública Provincial, entre fines del 1987 y comienzos de 1988, pero quedó fijada para siempre como una manera de ver y de actuar que dura hasta nuestros días. Para Ferrara, la  Atención Ambulatoria y Domiciliaria de la Salud comprendía “…toda la atención de la salud, parte del primer nivel y se integra con el hospital de la zona. Los modelos preventivos de la salud se repiten en la atención primaria de la salud. El programa se desarrolló […] en La Plata, Berisso, Ensenada, Florencio Varela, General Rosales, Patagones, Salto, Tandil, Tres Arroyos, Villarino y otras zonas del conurbano bonaerense”.

 

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