Conversaciones, Escenarios globales

El retorno de la ultraderecha en Alemania

Neonazis. Entrevista a Franco Delle Donne

Por Rafael Ruffo

Una charla reveladora con el autor del libro Factor AfD. El retorno de la ultraderecha a Alemania.

 

Franco Delle Donne es consultor en comunicación en el Parlamento de Berlín. Estudió Comunicación en la Universidad Nacional de La Matanza y el máster en Democracia y Gobierno de la UAM. Colabora con distintos medios de comunicación de Alemania e Iberoamérica y está a punto de doctorarse en Comunicación Política por la Freie Universität de Berlín. Ha creado el blog eleccionesalemania.com

MESTIZA: Con el 13,3 % de los votos, Alternativa para Alemania ( AfD), un partido que tiene apenas unos años de vida se aseguró 94 bancas y se convirtió en la tercera fuerza política del país. Los Neonazis van a entrar en el Bundestag por primera vez desde la caída del Régimen Nazi. ¿Cómo interpretás este fenómeno que está sacudiendo al mundo?

FRANCO: El Partido Alternativa para Alemania (AfD) acaba de triplicar el resultado electoral del 2013. Es un castigo muy fuerte a los partidos tradicionales en general, pero en particular a los dos partidos mayoritarios que conforman lo que se conoce como la Gran Coalición: el Partido Social Demócrata y el Partido Conservador, que es el de Merkel. Han gobernado durante los últimos cuatro años, y de los del últimos doce han gobernado ocho. Esto significa que no  han logrado satisfacer las expectativas de un sector de la población que se considera abandonado por la política tradicional, que siente que no escuchan sus problemas ni atienden sus intereses en algunos temas incómodos para los partidos tradicionales. Tomemos por ejemplo el tema de los refugiados. Ningún partido se quería referir a ellos como un problema pero el asunto genera miedo en la población. AfD fue el único partido que se ocupó del tema y lo incorporó en su discurso, con su propias “reglas comunicacionales” que responden al pensamiento de ultra derecha. La mayoría de los alemanes, incluso los que no votan Alternativa para Alemania, creen que es el único partido de los seis/siete que entraron en el Bundestag que menciona los problemas que tiene la gente. Estoy hablando que dos tercios o más de la población alemana creen esto. Lo que indica el debilitamiento del sistema de los partidos políticos tradicionales en Alemania.

MESTIZA: Mirando el mapa, AfD tuvo sus mejores resultados en la zona norte, sur y centro del país. O sea los landers más ricos, más prósperos, no así en  los más pobres. Dado que tendemos a asociar el surgimiento del partido nazi o las experiencias autoritarias y totalitarias del S.XX con la desigualdad, con la frustración, con el miedo, ¿cuáles son las claves culturales para entender este fenómeno?

FRANCO: El voto más fuerte de Alternativa Alemania fue en la vieja República Oriental, en la ex comunista. Obtuvo el segundo puesto luego del partido de Merkel. En una región de Sachsen, donde nació el movimiento xenófobo Pegida (Patriotas Alemanes contra la Islamización de Occidente), salieron primeros. En el Este aplica el voto de gente que se siente frustrada, decepcionada, que siente que la globalización  los dejó como los perdedores. Es el  lugar donde menos interés hay en ir a vivir, donde las empresas menos buscan poner sus sucursales, donde hay menos generación de empleo. Por ello hay bastante penetración del discurso de la identidad nacional porque hay una extrema derecha activa. Por otra parte, a AfD le fue bien en los landers del sur, en las regiones ricas que tienen desempleo de dos puntos, o de un punto. En estas zonas una parte el voto conservador migró Merkel hacia el AfD. Esto se explica, por un lado, porque hay un cansancio con Merkel, especialmente por la política de refugiados de la canciller y, por otra parte, un rechazo a  la progresiva socialdemocratización del partido. Merkel basó su éxito en la  capacidad de hacer que el partido conservador se expandiera desde el centro derecha hacia el centro, e incluso, en términos prácticos, cooptó la agenda social demócrata: la jubilación a los 63 años, salario mínimo, matrimonio igualitario. Los social demócratas las llevaron adelante pero en el marco de una coalición con Merkel, quien al capitalizar estos réditos políticos, logró los mejores resultados de sus tres o cuatro elecciones, la última vez en 2013. Ahora le pasan factura, porque mucha gente cree que su partido, la Unión Democrática Cristiana, ya no defiende los valores que debería defender: la familia tradicional, la educación diferenciada en tres niveles y otras cuestiones mucho más conservadoras. Dado que la victoria de Merkel estaba asegurada porque le llevaba quince puntos a los Social Demócratas, es muy posible que toda esta gente haya decidido efectivamente ejercer su voto castigo, voto bronca, y activarlos hacia los ultra derechistas.

MESTIZA: ¿Cuáles son los desafíos que la AfD le plantea a los planes de potenciar integración europea que Merkel con su nuevo socio Macron están diseñando? AfD es euroescéptica;  ¿van a plantear un debate con estas políticas?

FRANCO: AfD en el Parlamento, significa una dificultad para todos los temas que se le ocurra plantear a Merkel, porque ocupan el lugar de una oposición fundamental, intransigente. Están impulsando la creación de una comisión de investigación en el bundestag para juzgar a Merkel por traición, por mal desempeño de sus funciones, en contra de los intereses alemanes, por abrir las puertas y dejar entrar un millón de refugiados. En ese sentido, cualquier política del gobierno va a tener problemas y dificultades con AfD. Señalás muy bien el corte de los euroescépticos, es uno de los pocos partidos que tienen que ver con eso. Alternativa para Alemania instaló el tema de discutir la Unión Europea. Demandan un cambio, menos intervención de la UE y más libertad a los estado nacionales. El crecimiento de AfD tiene que ver con este discurso de la UE como causante  de problemas para los alemanes, básicamente por un competencia de recursos: en lugar de  invertir en Grecia o ayudar a los bancos en Italia, podrían invertir en escuelas.

MESTIZA: En el libro que publicaste recientemente con Andreu Jerez interpretan este fenómeno como un estado de ánimo, retomando la clásica idea de Almond de la mood theory para explicar los cambios en la Opinión Pública. ¿Cuáles serían las principales notas que caracterizan este humor en el caso que nos ocupa?

FRANCO: Salgamos un poco de la lógica típica de partido político tradicional de izquierda / derecha para analizar este fenómeno que es mucho  más complejo. El que vota Alternativa para Alemania es alguien que está descontento, que se siente mal con la sociedad, con el sistema que no lo comprende, siente que los partidos políticos tradicionales no lo representan. Esto no está generalizado en toda la sociedad, pero es un grupo importante, un 10%, aunque se podría ampliar un poco. No votan a Alternativa para Alemania por sus contenidos, ni por sus líderes o el carisma hacia algún caudillo. Lo votan por su capacidad  de vehiculizar el descontento y de instrumentalizar miedos. El miedo a que lleguen muchos refugiados y que se acabe el dinero, a ” que  se acabe para mí y se lo den a ellos”. El miedo no se puede evitar, es una emoción y la AfD lo aprovecha a fondo. El resto de los partidos se dedica a calificar a Alternativa para Alemania de “neonazi” y, con ello, permiten su victimización como una táctica comunicacional. O sea, transformar el insulto neonazi, que antes podría ser algo terrible, en algo positivo. Terminan legitimando el discurso de que no quieren que Alternativa para Alemania hable y lo único que logran es hablar sobre Alternativa para Alemania.

MESTIZA: Con respecto a las campañas políticas, cuál fue el principal frame, la idea central que organizó la campaña de la AfD?

FRANCO: El principal frame lo mencionamos claramente en el libro. Fue enunciado antes de la campaña. Se trata de “la amenaza latente”. Implica que hay un peligro existente aunque ello no esté necesariamente presente, genera una inseguridad que genera una incomodidad a la población. Algo abstracto que se puede aplicar a  diferentes objetos. La amenaza latente puede ser hoy una crisis de la UE, mañana la llegada de muchos refugiados y pasado puede ser el Islam, como impulsor de algún atentado terrorista. Este frame  funciona muy bien  en el marco de un discurso que apela a instrumentalizar el miedo de la población.

MESTIZA: ¿Cómo fue la relación con los medios que estableció AfD? ¿Hubo alguna novedad del tipo de la que se registró en la campaña de Donald Trump? 

FRANCO: Con respecto a los medios, se parece mucho a lo de Trump, con algunas diferencias pequeñas. AfD es el primer partido que pone en discusión la credibilidad de los medios más importantes, que en Alemania son los medios del Estado. Los llamaban la prensa mentirosa, la lügenpresse, algo que se utilizaba mucho en las marchas de los  anti-islam, en el Este de Alemania, a fines del 2014. Ellos acusan a los medios de voceros de los partidos tradicionales, con todo lo que eso significa, y aplican lo que se conoce como “provocación estratégica”,  es decir generan determinados golpes de efectos en determinadas situaciones sobrepasando el límite de lo políticamente correcto. Así ganaron centralidad absoluta en la discusión política. En lugar de discutir problemas o proyectos concretos que se podían llevar adelante, lo que se estaba haciendo era discutir si la posición de la AfD era aceptable o no. Se generaba era una masa crítica que se la pasaba dándole publicidad a un partido que, en términos ideológicos, está muy lejos de estos medios de comunicación. Con respecto al uso de otros medios, la AfD utiliza las redes sociales con una lógica muy interesante: provoca circuitos de retroalimentación para difundir determinadas noticias o la interpretación forzada de algunos datos. Por ejemplo, en tal región aumentó la criminalidad y en tal región hay más inmigrantes, ergo más criminalidad igual a  más inmigrantes. Ese tipo de conclusiones reduccionistas se hacían virales en las redes  a partir  de esa  retroalimentación endógena y sin ningún tipo de discusión. Generaba la sensación de una suerte de consenso en torno a esas ideas.

MESTIZA: En el libro hablan de AfD como un partido inclinado a marcar y poner temas en la agenda específica, más que un partido con un discurso y una agenda de toma de poder, destinado a influenciar sobre temas puntuales, ¿cuales son o cuáles fueron esos temas?

FRANCO: En Alemania, en general los partidos nuevos nacen en función de algún tema en particular,  un partido monotema. En los 80´ fueron “los verdes”. Por ejemplo, ahora, en estas elecciones, el “partido vegano” o un partido que quiere un salario único para todos. Son partidos que luchan por esa idea concreta. Cuando nace AfD parecía que era un partido cuyo monotema era la Unión Europea. Que la UE era algo negativo para Alemania,  que en particular el Euro era negativo. Era el primer Partido que discutía la Unión Europea en un consenso relativamente amplio de que la Unión Europea era algo positivo. Esto generó su capacidad de vehiculizar un descontento social pre existente. Es decir, se utilizó la Unión Europea como “chivo expiatorio” para explicar problemas de la gente, “si a usted le va mal en la vida y no hay dinero del Estado para invertir en determinadas cuestiones es porque se está gastando en Grecia, España, Italia….”. Pero fue solamente uno de los primeros temas que instaló. Luego apareció el movimiento de Pegida, el movimiento anti Islam, sobre todo en Alemania del Este, que moviliza mucha gente descontenta, cansada de los políticos a quienes se acusa de estar en contra de los intereses de la población. Pero sin detalles, lo que  generó un grupo heterogéneo que iba desde la extrema derecha hasta el burgués indignado por alguna cuestión banal, todos juntos marchando en Dresde. La AfD, que ve esta capacidad de convocatoria, en la elección siguiente apela un discurso más conservador con la inmigración de polacos, checos y comienzan a relacionar inmigración y criminalidad Se trata de prejuicios que son pre existentes, que no nacen con la AfD. Fue el segundo momento en su crecimiento el comprender que no se tenían que quedar con un solo tema. El paso siguiente fue la crisis de los refugiados de fines del verano de 2015. Llegaron casi un millón de refugiados a Alemania y eso generó un descontrol total. Cuando la canciller dijo que se iban a abrir las puertas. En esa situación caótica, la AfD incorpora a la agenda el frame de la amenaza latente, y un subframe importante y complementario, la guerra cultural: los refugiados, que en su mayoría venían de Siria y que tienen la religión musulmana vienen a quitar lugar al occidente, al cristianismo occidental. Otro frame es el de la competencia por los recursos que dice “a los inmigrantes le dan todo, y a mí no me dan nada”. Incluso inmigrantes de una generación previa decían: “Yo cuando llegué acá nadie me regalo un curso de alemán, no me dieron un lugar para vivir, y a estos refugiados le dan todo”. Esa sensación de injusticia social fue muy bien utilizado desde el punto de vista comunicacional por la AfD.

MESTIZA: Si tuvieras que  trazar en líneas impresionistas, al estilo de Roberto Arlt, una aguafuerte del votante de AfD, ¿cuáles serían para vos esas líneas?

FRANCO: El crecimiento del voto neonazi es un fenómeno heterogéneo que funciona en un electorado transversal, Como escribimos en el libro, hay que ubicar cuatro tipo de votantes característicos. El primero es el votante conservador, indignado con Merkel, con valores  tradicionales, ha votado toda la vida a la CDU, eventualmente a los liberales de vez en cuando, pero en general al partido de Merkel. Ese votante, indignado con Merkel, encuentra una alternativa legítima,  no necesariamente el neo nazismo desnudo. El segundo grupo es el grupo vulnerable, alemán de clase baja, de poca educación, con una situación económica complicada, incluso desempleado, que no tiene perspectiva, que ve que sus hijos se tienen que ir a vivir a otro lugar, porque no tiene horizontes ahí donde viven. Sufren una frustración constante. Son los grandes perdedores de la reunificación alemana. El tercer grupo es el más transversal de todos, el euroescéptico, porque no ve otro partido que critique a la Unión Europea. Por último, el que todos los medios de comunicación dicen que es el más importante aunque no sea así, el típico votante extrema derecha que encuentra en la AfD un partido que habla de valores nacionalistas, de defender la identidad nacional, la patria, etcétera,  sin que sea un partido político testimonial.

MESTIZA: ¿Qué opinas ante el comentario generalizado que alerta sobre el retorno de los nazis?

FRANCO: No hay que tener miedo ni ignorarlo. Es un fenómeno político que viene a ocupar un espacio que  estaba precisando una  articulación política. Es positivo que así  suceda porque se puede exteriorizar y discutir en el debate público entre los diferentes actores. Lo importante es que se normalizan algunas corrientes que estaban ocultas en Alemania, pero que están presentes en toda Europa. Es un llamado de atención para el resto de los partidos tradicionales, para que entiendan que tienen que repensar su relación con su electorado, prestar atención a los problemas de la gente que no se sienten no representados por sus políticas.

MESTIZA: ¿Hay una línea que une estos hechos nuevos por ejemplo, el triunfo de Trump, el de Brexit, los buenos resultados electorales de los neo nazis en Austria? ¿Significa un entredicho al orden al que estamos acostumbrados desde la caída del muro o te parece una interpretación antojadiza?

FRANCO: Tenes razón, hay una línea que los une, tiene que ver con un descontento social, con una decepción con los partidos políticos tradicionales, con una crisis de representatividad que está traspasando los límites de los  consenso políticos que había hasta ahora. En Alemania, donde las expresiones anti inmigrantes o neonazis eran un tabú absoluto, donde la incapacidad de re discutir la identidad nacional, dejaron esa discusión en mano de los ultra derechistas. Lo mismo dijo Trump: “Hagamos América grande de vuelta”. Incluso el Brexit es  una expresión nacionalista en sí misma y en ese sentido hay una línea conductora muy clara.

 

Acerca del entrevistado/a / Franco Delle Donne

Franco Delle Donne es consultor en comunicación en el Parlamento de Berlín. Estudió Comunicación en la Universidad Nacional de La Matanza y el máster en Democracia y Gobierno de la UAM. Colabora con distintos medios de comunicación de Alemania e Iberoamérica y está a punto de doctorarse en Comunicación Política por la Freie Universität de Berlín. Ha creado el blog eleccionesalemania.com

 

Rafael RuffoAcerca del entrevistador/a / Rafael Ruffo

Profesor de Historia (UBA). Licenciado en Ciencias Políticas (UBA). Cursó Maestrías de Opinión Pública (UNSAM) y Políticas Públicas (UNSAM – Georgetown U.) Es docente titular ordinario e interino en la Universidades Nacionales Arturo Jauretche y de La Matanza. Director del Centro de Política y Territorio de la UNAJ.

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