Ambiente, POLÍTICA

FICCIÓN PARA LA DESTRUCCIÓN

LEY DE GLACIARES 

Por Daniela García, Homero M. Bibiloni, Claudio Guardo, Pablo Grilli y Alejandro Crojethovich.

EL GLACIAR Y PERIGLACIAR NO SON  ROCAS CONGELADAS

El hielo glaciar, que existe en los ambientes glaciares y periglaciares (en estos últimos, glaciares de roca, permafrost), constituyen reservorios especiales, creados por la naturaleza –incluso mucho antes que el hombre y sus leyes económicas recientes- que posibilitan dosificar, de modo equilibrado y temporalmente sostenible la afluencia de agua en el resto de la cuenca hidrológica, aguas abajo.

Por lo tanto, es el estado físico de la materia la que permite administrar, de modo eficiente y eficaz, el régimen hídrico de las cuencas que nacen en la alta montaña

El hielo glaciar y las geoformas del ambiente periglacial son sitios de almacenamiento que impidan la rápida transferencia de agua, evitando potenciar y agravar los eventos que pueden causar las inundaciones.

Las cabeceras glaciarias se caracterizan por relieves moldeados a través de procesos geomorfológicos muy particulares, que reflejan una historia geológica y climática de cientos de miles de años.

Por lo tanto, su ausencia incrementaría el riesgo de desastres y afectaría las actividades económicas y socioambientales que se despliegan en el territorio de las cuencas respectivas, a lo que debe sumarse el escenario de crisis climática con su calentamiento global consecuente.

LA VIRTUOSIDAD DE LA NATURALEZA EN EL CICLO HIDROLOGICO.

El ciclo hidrológico representa un sistema natural cuya expresión matemática se sintetiza en una ecuación, cuyos términos describen aportes y salidas. 

Los aportes corresponden a las precipitaciones (liquidas o nivales) mientras que las salidas están definidas por la infiltración, la evapotranspiración y el escurrimiento superficial.

Las regiones de alta montaña donde se encuentran glaciares y ambientes periglaciales constituyen sistemas ecológicos y geográficos extremadamente sensibles. En estos territorios se origina gran parte de los recursos hídricos que sostienen poblaciones humanas, actividades productivas y ecosistemas aguas abajo. 

Es decir que la propia naturaleza se ocupa de crear el bien común natural y luego también administrarlo generosamente  vía deshielos y escurrimientos para las variadas demandas que lo requieren, hasta llegar a los océanos.

LA INTERVENCION HUMANA RENTISTICA  QUE OLVIDA EL ROL DEL AGUA EN LA VIDA PLANETARIA Y LA BIODIVERSIDAD ASOCIADA

No podemos fingir amnesia, o desmembrar partes sin mirar el conjunto.  Esta iniciativa está alineada al RIGI (Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones) que busca beneficiar el ingreso de dólares a cualquier costo ambiental, en detrimento del patrimonio soberano del país, normativa económica precedente (Titulo VII Ley de Bases 27742) que inexorablemente debe culminar en el aprovechamiento de los “comodities” a que de lugar.

La habilitación de proyectos de megaminería en estas zonas implica la introducción de intervenciones a gran escala: movimiento masivo de suelos y rocas, construcción de caminos, uso intensivo de agua, generación de residuos y emisiones de polvo, erosiones y sedimentaciones atípicas, entre otras consecuencias disvaliosas. 

En ambientes donde los procesos naturales ocurren a escalas temporales muy largas, estos cambios pretendidos serán irreversibles desde la perspectiva humana, con rápidas consecuencias desvastadoras en el corto plazo.

Los impactos sobre la biodiversidad también inexorables, constituyen otro aspecto crítico. Aunque los ambientes cercanos a glaciares suelen percibirse como pobres en vida, numerosas especies de flora y fauna están estrechamente asociadas a estos sistemas. Plantas adaptadas a suelos fríos y pobres en nutrientes, comunidades de líquenes y musgos, invertebrados especializados dependen de condiciones microclimáticas y de disponibilidad de agua regulada por los glaciares. Muchas de estas especies poseen distribuciones muy restringidas y adaptaciones específicas a condiciones extremas. La alteración de estos ambientes puede provocar la pérdida de hábitats esenciales para la supervivencia de las mismas.

La reducción o alteración de caudales afecta humedales, vegas de altura ( verdaderas esponjas que captan aguas de deshielo) , ríos y lagunas que sostienen comunidades biológicas enteras diversas. En algunos casos se observa que las perturbaciones ambientales generan un aumento temporal en la riqueza de otras especies debido a la colonización de organismos oportunistas o generalistas. Sin embargo, este aumento no necesariamente representa una mejora ecológica. La sustitución implica una pérdida de singularidad biológica y de procesos ecológicos propios de estos ecosistemas, sobre lo cual hay experiencias al respecto (en Pascua Lama por ejemplo) y en consecuencia debe operarse  con los datos científicos vigentes abundantes pero también aplicando el principio precautorio.

No olvidemos que los glaciares prestan enormes servicios ambientales, tal  lo explicitado, que deben ser preservados en tanto no hay un esquema sustitutivo a ello.

EL DESPRECIO POR LA CIENCIA Y EL NEGACIONISMO CLIMATICO.

En un planeta que se calienta progresivamente, excediendo el  tope de 1,5° previsto en el acuerdo de  París (11 años atrás), produce que  los glaciares se achiquen, como dato público y notorio, lo cual ha sido acreditado por el IPCC (Panel Internacional de Cambio Climático) grupo científico global y multidisciplinario en sus múltiples estudios.  

Pese a ello el gobierno nacional niega esta realidad evidente, con un seguidismo automático de mero alineamiento  con EEUU, cuya razón de hacerlo es el ser uno de los principales deudores ambientales planetario por emisiones, entre otros factores.

A su vez en la propuesta normativa se elimina el rol del IANIGLIA (instituto de excelencia del CONICET que estudia el tema) que no sólo ha hecho el inventario sino que garantiza conforme la normativa de  presupuestos mínimos legales implicados (Ley  26639) la homogeneidad en la ponderación de las cuestiones glaciarias, y el mantenimiento del inventario respectivo. 

Es otro de los daños colaterales en el tema,  del mismo gobierno nacional,  al embestir  contra el sistema científico público.

IGNORANCIA Y OMISIONES

A la frase histórica y disparatada de que son unas rocas congeladas que no tienen utilidad alguna, nunca rebatida por pares del legislador libertario, lo que los suma y unifica en un universo de irresponsable desconocimiento sobre lo que pretenden legislar, se desprecia –por omisión– las herramientas  de gestión ambiental en juego: evaluaciones ambientales estratégicas, evaluaciones de impacto ambientales singulares y  acumuladas (máxime en un esquema de cuencas) solo ejecutables en forma general y no por partes interesadas, como el proyecto pretende.

Sin embargo, su eficacia depende en gran medida de la calidad de los estudios, la independencia de los evaluadores y la capacidad institucional de las autoridades encargadas de aprobarlos y monitorear su cumplimiento, aun judicialmente, si es que logran neutralizar los enormes intereses corporativos en juego. Pensemos en el caso del Atuel, en donde pese al fallo de la Corte de Nación,  en Mendoza hacen rafting, y en La Pampa se puede circular por su lecho caminando tranquilamente.

UNA FICCIÓN DE AUDIENCIA PARA INTENTAR ACALLAR VOCES DISIDENTES.

El oficialismo tuvo que ceder a una audiencia pública para tratar el tema, por lo cual se lo obligó a cumplir el art. 41 de la CN , y la Ley 25675, amén del tratado de Escazú internalizado por ley 27566, ni más ni menos que las normas vigentes. 

Pensando que asistirían no más de 300 personas (cifra alta en general para audiencias públicas)  la convocan, solo que la realidad rica en sorpresas superó sus limitaciones conceptuales, en tanto se inscribieron más de 100.000 (cien mil) ponentes.

Modificando ex post el reglamento, otra violación normativa mas, en lugar de escuchar (sentido de la audiencia) decidieron que cada quien monologue enviando un mail o un video que nadie del oficialismo piensa leer o ver por qué tienen la decisión tomada de avanzar, si bien la masividad puede hacerlos reflexionar sobre la estrategia en curso y el ecocidio (no legislado aún) ambiental. Es decir que dejaron fuera en números globales a 99.700 (noventa y nueve mil setecientos) ciudadanxs argentinxs.

La selección de expositores fue arbitraria e indocumentada en cuanto a los criterios llevados a cabo para poder introducir voces pro-mineras, aunque tuvieron que resignar escuchar un coro de planteos adversos, ciertamente valorables y lapidarios en cuanto desnudar las verdades y los intereses en juego.

Asimismo al admitir que cada provincia podría determinar la “eficacia” ecosistemática de los glaciares, anulan el sentido de presupuestos mínimos normativos ambientales y universalidad científica, violando normas constitucionales, y modificando la ley vigente en forma clara (aunque pretendieron plantearla como “interpretativa”), falacias que el oficialismo práctica con cinismo.

En efecto esta idea, es una falacia porque la actividad minera parte del presupuesto de su necesaria utilización /destrucción y antepondrá sus intereses a las riquezas ecosistémicas mencionadas. Es lo mismo que decir que cazar un puma es compatible con cuidarlo, son conceptos antagónicos.

CONCLUSIONES

Quienes quisimos ejercer nuestro derecho a participar, a opinar, con fundamentos legales y científicos, no pudimos hacerlo. 

Entendemos que el debate hay que darlo desde la perspectiva de una geopolítica del Sur Global, en tiempos de negacionismo, apelando al pensamiento crítico y a la inteligencia colectiva de los pueblos. 

Porque ésta modificación se inscribe en la lógica hegemónica del capital y sus negocios corporativos, en un contexto de co-intereses publico privados con trasnacionales mineras, donde no se valora la vida de las comunidades (humanas y no humanas), los ciclos naturales, los perjuicios sobre el agua, las cuencas, los ecosistemas, sino simplemente la renta económica, la cual beneficia a unos pocos.

Los relatores especiales de Naciones Unidas ya emitieron un alerta internacional, en tanto el agua es vida y un derecho humano.

La comunidad de saberes, de sentimientos y de pensares expresados en  torno al simulacro de audiencia constituye un llamamiento al mismo tiempo a recordar que, como especie biológica “somos naturaleza”, y que sin naturaleza sencillamente  no somos.

Esta modificación, y su estrategia antidemocrática para lograrla, es regresiva en materia democrática, jurídica y ambiental. Deja en evidencia la desidia e ignorancia de muchos funcionarios públicos, que desconocen los datos sobre crisis climática, calentamiento global y disminución de los glaciares. Demuestra además el incumplimiento de la Ley Yolanda (ley 27592) por la cual todo funcionario/a público – de todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación – tiene la obligación de formarse en Ambiente, con perspectiva de desarrollo sostenible y con especial énfasis en cambio climático. 

Por todo esto, nos oponemos a la modificación -inmoral e irresponsable- de la Ley de Glaciares, desde una perspectiva, personal, científica, y política por las cuestiones socio ambientales implicadas y por el sometimiento corporativo que se pretende de la soberanía nacional, que es  también inaceptable al menos para nosotros, los casi cien mil inscriptos y muchos millones de argentinxs.

Por:  Daniela García, Homero M. Bibiloni, Claudio Guardo, Pablo Grilli y Alejandro Crojethovich. Docentes de la Licenciatura en Gestión Ambiental, Instituto de Ciencias Sociales y Administración de la UNAJ

Compartir

Comments are closed.