Comunicación política, POLÍTICA

Generación en búsqueda: quiénes hablan hoy en nombre de las juventudes

La representación de los intereses juveniles según las juventudes de Florencio Varela

Por María Laura Eberhardt y Nicolás Sejas

—A vos te sigue mucha gente joven que, por ahí, no estaba interesada en el tango…

—Sí, claro, como yo. Creo que ese es el fenómeno con los jóvenes. Yo descubro el tango y lo empiezo a cantar mientras lo descubro; y así lo descubren los que me escuchan. Entonces se produce una cosa muy simétrica, que se potencia. No hay asimetrías. Yo no estoy desde el púlpito, desde el lugar del supuesto saber, cantando tangos; yo estoy cantando y descubriendo igual que esos chicos que se acercan al tango a través mío. Y así va creciendo; y yo también me alimento de esas cosas, porque me encuentro con tangos en los que ellos mismos se encuentran después de que los canto. Es así; y viceversa.

Adriana Varela, en entrevista con Lalo Mir

Introducción

Tras la pandemia, y en un escenario marcado por la expansión de las redes sociales y de la inteligencia artificial, las juventudes modificaron las formas en que se representan a sí mismas y reconocen a quienes hablan en su nombre.  La reconfiguración de las mediaciones políticas, sociales e institucionales volvió más relevante comprender de qué manera perciben los propios jóvenes a los actores que expresan (o no) sus intereses. En este sentido, el estudio de las representaciones sobre los intereses juveniles permite observar dimensiones subjetivas y simbólicas que suelen quedar fuera de los enfoques clásicos sobre participación política.

En este artículo presentamos algunos resultados de una encuesta realizada en 2025 a una muestra de 841 jóvenes de Florencio Varela. El análisis se organizó a partir de una pregunta abierta: “Para vos, ¿quién o quiénes representan mejor los intereses de la juventud en nuestro país?”. Las respuestas fueron luego recodificadas en categorías más amplias para identificar referencias partidarias, institucionales, generacionales, culturales y sociales. Utilizando técnicas de análisis multivariado, describimos cómo se distribuyen esas respuestas y qué diferencias aparecen según algunas características sociodemográficas y políticas.

Gráfico 1. “Para vos, ¿quién o quiénes representan mejor los intereses de la juventud en nuestro país?” Florencio Varela. Año 2025

Fuente: elaboración propia.

La ausencia de una representación fuerte

¿Quiénes representan los intereses de la juventud? En Florencio Varela recolectamos 841 encuestas digitales que contenían 916 menciones de 114 referencias, las cuales reagrupamos temáticamente. El primer dato relevante es que la categoría más frecuente fue “Nadie / No sé”, con un 42,1%. Bastante más atrás quedaron “La misma juventud” (13,7%) —una “categoría nativa” que surgió con la pregunta abierta—, los “Libertarios” (13,1%) y el “Peronismo” (10,9%). En quinto lugar, aparecieron términos asociados a la “Universidad Pública” (6,2%) y los nombres de “Figuras de la cultura y digitales” (5,6%). El resto de las opciones tuvo un peso aún menor. La referencia predominante, entonces, no remite a un actor, tampoco a una institución y menos a una identidad política tradicional: es abiertamente la ausencia de representación.

Pero este dato no debe exagerarse. No sirve decir que a “los jóvenes no los representa nadie”. En realidad, la encuesta muestra que el universo de referencias está fragmentado y no tiene un polo dominante que ordene al conjunto. La pregunta, entonces ¿es bajo qué condiciones ciertos actores logran o pueden ocupar ese lugar? 

Gráfico 2. Autorrepresentación de intereses juveniles. Florencio Varela. Año 2025

Fuente: Elaboración propia

El género ordena buena parte de las respuestas

Cuando se observan las respuestas según género, aparece la diferencia más sobresaliente. Entre los varones, la opción “Libertarios” alcanza el 29,7% mientras que en las mujeres ese porcentaje baja a 6,1%. En cambio, en las mujeres aparecen respuestas como “La misma juventud” (15,4% vs 9,3%), el “Peronismo” (12,5% vs 8,1%) y la “Universidad Pública” (7,3% vs 3,8%). Es decir, el género funciona en esta muestra como la principal línea de diferenciación.

Algo distinto ocurre con la situación ocupacional. Aquí aparece una asociación, pero más débil. Aún así el dato permite sostener que la relación con el trabajo también introduce diferencias en las referencias políticas y simbólicas que las juventudes reconocen. Entre quienes solamente trabajan, la respuesta “Libertarios” adquiere un mayor peso (26,7%), mientras que “La izquierda” y el “Peronismo” tienden a perder presencia dentro de ese grupo (no superan el 11%). 

Asimismo, el nivel educativo también muestra cierto grado de asociación con las respuestas, aunque nuevamente con una intensidad más acotada que el género. El capital cultural institucionalizado (nivel educativo) parece intervenir en la selección de ciertos referentes. Entre quienes tienen hasta secundario se triplican las menciones a “Organizaciones de la sociedad civil”. En cambio, entre quienes poseen estudios superiores, el peso de “Universidad Pública” se duplica. 

Sin embargo, el rango etario prácticamente no altera la distribución de las respuestas. Los grupos de 18 a 23 años y de 24 a 29 años muestran perfiles muy parecidos. Hay algunas variaciones menores —por ejemplo, una leve presencia mayor de “La izquierda” entre los más grandes y una presencia algo superior de los “Libertarios” entre los más jóvenes—. Pero esas diferencias no alcanzan para afirmar, al menos en esta muestra, que la edad dentro del universo juvenil relevado, estructure significativamente las respuestas. 

Un mapa de referencias débiles

Realizamos luego un análisis de correspondencia múltiple (ACM) con una versión más reducida de las categorías de respuesta. Esta técnica no estima efectos ni probabilidades. Su aporte consiste en ubicar, en un mismo plano, las categorías de distintas variables y observar qué tan próximas aparecen entre sí. Cuando dos puntos quedan cerca, ello indica que esas categorías tienden a presentarse juntas con mayor frecuencia. Cuando un punto se ubica cerca del centro, su capacidad para diferenciar perfiles es menor. Cuando se aleja del origen, su peso en la organización del espacio aumenta.

El mapa bidimensional resume una parte importante de la estructura de los datos, ya que concentra prácticamente el 59% de la varianza: 30,6% en la primera dimensión y 28,3% en la segunda. La variable que más aporta a la primera dimensión es la ocupación, seguida por la respuesta sobre representación de intereses y por el nivel educativo. En la segunda dimensión se destaca un poco más el rango etario. El género mantiene una capacidad de discriminación muy relevante en ambas.  

Gráfico 3. “Para vos, ¿quién o quiénes representan mejor los intereses de la juventud en nuestro país?”. Análisis de correspondencia múltiple. Florencio Varela. Año 2025

Fuente: Elaboración propia.

La primera dimensión es la que mejor ordena las respuestas y las categorías asociadas. En el extremo inferior derecho se agrupan “Libertarios”, “Varón” y “Solamente trabajo”, junto con “Hasta secundario” —situada algo más arriba, pero del mismo lado. En diagonal se ubican “Peronismo”, “Universidad Pública”, “Mujer”, “Trabajo y estudio” y “Superior”. La disposición de estos puntos en la estructura del mapa visibiliza la pauta antes comentada: la referencia libertaria (varones) se asocia a un perfil distinto del que acompaña a las menciones del peronismo y de la universidad pública (mujeres).

En la segunda dimensión adquieren mayor relevancia el rango etario y, en menor medida, la ocupación. Es decir, se advierte una diferencia interna entre perfiles más vinculados al estudio y perfiles más ligados al trabajo. La distinción complementa el clivaje principal del género. En ese sector del mapa se observan las categorías “18-23”, “Solamente estudio”, “La misma juventud” y —muy cerca de ellas— “Organizaciones de la sociedad civil”.

Por su parte, “Nadie / No sé” y “Figuras de la cultura y digitales” quedan cerca del centro del plano. Esta ubicación indica una menor capacidad para estructurar perfiles. Son respuestas presentes en la muestra de un modo transversal, por lo que no organizan con la misma nitidez un conjunto de asociaciones estables con las demás variables. También podría decirse que entre las juventudes no emerge una referencia situada en el “centro” del espacio de representación con capacidad de organizar la estructura.

Posicionamientos políticos e ideológicos

Como consecuencia del resultado anterior, ampliamos el análisis con variables relacionadas a orientaciones políticas: la autoubicación en una escala ideológica, las posiciones frente al feminismo y al ambientalismo, la identificación partidaria y con liderazgos políticos. El objetivo fue observar si esas dimensiones permitían precisar mejor a quiénes reconocen (o no) las juventudes como portadores de sus intereses.

Los resultados concluyen que algunas de esas variables aportan información relevante, pero otras no. La pregunta por la representación juvenil no parece organizarse de manera predominante por el eje izquierda-derecha. Dentro de la muestra, solo el feminismo aparece todavía como una dimensión capaz de generar diferenciaciones. La identificación partidaria y con líderes también ofrece algunos indicios en esa dirección, aunque con menos fuerza. Por lo cual, no alcanza para afirmar que la representación juvenil quede explicada a partir de esas variables.

Recapitulación

¿Quiénes representan los intereses de las juventudes según las personas jóvenes de Florencio Varela? La respuesta más frecuente ha sido “Nadie / No sé”. Detrás de esa categoría se distribuyen heterogéneamente otras referencias: la propia juventud, los libertarios, el peronismo, la universidad pública y algunas figuras del mundo cultural y digital. El dato central es la magnitud de esta desafección. También, la forma que adopta el espacio de respuestas: un conjunto fragmentado, sin una referencia capaz de ocupar el “centro” y ordenar al resto.

Dentro de ese mapa, el género es la principal línea de diferenciación. La referencia libertaria concentra mucha más adhesión entre los varones, mientras que entre las mujeres predominan las respuestas tipo “La misma juventud”, el “Peronismo” o la “Universidad Pública”. La ocupación actual y el nivel educativo introducen matices, aunque con menor capacidad de estructuración. El rango etario también tiene menos fuerza (quizás sea necesario que realicemos una comparación con personas más adultas). Cuando al análisis se incorporan orientaciones políticas, el feminismo aparece como la dimensión más relevante entre las variables añadidas. La escala ideológica clásica, la identificación partidaria y con líderes aportan menos de lo esperado.

Estos resultados permiten afirmar que la representación juvenil no se organiza a partir de mediaciones fuertes, estables y ampliamente compartidas. Lo que aparece es un espacio de referencias débiles. En ese plano, el género ordena una parte importante de las respuestas, así como también ciertas orientaciones de valor. Por lo cual, la pregunta por quién representa los intereses de la juventud sigue abierta. Son todavía una generación en búsqueda de su tango.

Acerca de la autora / María Laura Eberhardt

Doctora por la Facultad de Derecho de la UBA y Doctora en Ciencia Política por UNSAM.

Acerca de la autora / Nicolás Sejas

Becario de la Agencia I+D+i. Doctorando en Ciencia Política y Diplomado en Metodología Aplicada a la Investigación Política y Social por la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Licenciado en Sociología por la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

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