Su escritura descubre historias marginales y personajes de un conurbano en el que el amor, los excesos, los sueños y hasta el entorno se definen de una manera particular.

“Me importa muy poco el mundo y las guerras y el hambre:

se me cortó internet mientras buscaba una casa para mudarme.

Ese es mi problema”.

El encuentro con el escritor Walter Lezcano fue por demás atípico. Nos citamos en el bar de una estación de servicio ubicada en la Av. Monteverde (ruta provincial 4). Le envié un mensaje de texto explicándole como lo esperaba vestido para agilizar nuestro encuentro, ya que no nos conocíamos en persona. Su mensaje fue corto:

Yo soy un negro cabeza, me reconoces al toque.-

Con este breve mensaje se presentó Walter Lezcano, joven escritor del barrio de San Francisco Solano, zona sur del Gran Buenos Aires, que comenzó a imponer su arte en el ambiente literario. Entre sus libro de poesía y prosa podemos mencionar: “El condensador de flujo”, “La vida real”, “Los wachos”, “Fractura expuesta”, “Los Mantenidos”, “Jada fire”, “Tirando los perros”, “23 patadas en la cabeza”, “Humo” y “Calle”. Es profesor de literatura en escuelas secundarias de zona sur, fundó el sello editorial independiente “Mancha de aceite”, y como periodista freelance, publica en medios como Ni a Palos, Tiempo Argentino, Brando, Rolling Stone y Revista Ñ, entre otros.

Soy correntino. Mi vieja se va de corrientes cuando yo tengo seis meses y se viene a vivir a Capital Federal a trabajar. Vivimos en Morón, zona oeste del Gran Buenos Aires, y después nos venimos a vivir a Rafael Calzada, y ahí ya me quedé en esta zona.

Más que el hecho de ser correntino, el aspecto mío te va marcando. Los rasgos faciales van marcando un poco más de forma instantánea de dónde vengo. En ese sentido uno empieza a ver ese tipo de diferenciación. Te preguntan: ¿de dónde sos?”

Walter Lezcano vive actualmente en el barrio de San Francisco Solano, localidad que quedó dividida entre los municipios de Quilmes y Almirante Brown, y que, según último censo posee algo más de 50.000 habitantes.

Uno se empieza a dar cuenta de un territorio observado a partir de la contraposición a una centralidad. Los lugares que yo vivía eran eso, la tierra en donde yo me movía. Ahí se daba una especie de descubrimiento del territorio. Yo no estaba en el corazón de la economía, la política, entonces en mi adolescencia, iba a Capital al cine, a robar libros, etc.

Ahí me di cuenta que el territorio que yo vivo no tiene determinadas cosas, evidentemente, acá hay otras preocupaciones, otras posibilidades, y muchas imposibilidades, uno con el tiempo va descubriendo eso. Te va marcando, es una forma de ver el mundo.

Mi barrio actual es un lugar que si vos lo ves desde afuera, es espantoso: poca luz, calles sin terminar, barro, casas bajas, toda esa onda, pero si empezás  a convivir ahí, vas a encontrarle cierta atracción, pero después tiene que ver la vida que uno va transitando. Si uno toma todo eso como si fuera un olvidado del sistema, empieza a generar resentimiento.

Solano está más orientado todavía, después de muchísimos años, en tratar de subsistir y llegar a fin de mes, y se ve comprar un libro como un lujo. Yo di clases en escuelas de comunidades muy golpeadas y cuando vos le haces escribir algo a los alumnos, gente que putea de una forma descomunal y muy creativa, se pone a escribir y utiliza formas literarias como si fueran del siglo XIX. Como que no se puede romper todavía el respeto que se le tienen a la literatura. En un punto uno dice: la literatura es invencible… joya… ok… pero también es un bajón porque la literatura debería estar al alcance de cualquiera, de todos. Debería ser enriquecedor para la comunidad, que circule de forma más fluida lo que ellos producen, pero no es el caso. Debe haber un montón de gente que escribe en Solano, pero tampoco les pasa eso.

“Mancha de aceite” es la editorial independiente que Walter Lezcano fundó en su barrio, la cual edita a distintos escritores que muchas veces no encuentran posibilidades de publicar. Como su blog lo indica: “la primera editorial independiente de San Francisco Solano y la segunda más chica de Latinoamérica”.

Había un amigo que estaba dando cursos de encuadernación y me dijo que no me cobraba el curso si yo abría una editorial acá en Solano. Y pensé que colonizar un lugar simbólico en el siglo XXI era una buena idea. Así nació la editorial. Ya tenemos 12 títulos, y como circuito de comercialización utilizamos las presentaciones y las ferias, y los lugares en donde nos invitan. En las librerías no nos dan espacio, porque la editorial es pequeña y encima nos sacan el 40 % y eso encarece los precios. Estamos hablando de un mercado inexistente y un circuito ínfimo. Dentro de esa finitud, hay gente que está recién empezando, y si el precio se encarece…

Tenemos un catálogo que está conformado por un conjunto de voces que le da sentido al catálogo, entre poesía, narrativa, ensayos y una categoría de temática zombi. Al principio era todo artesanal y ahora es todo imprenta. Lo manejamos mi novia Patricia y yo.

Entre los libros de narrativa que lleva publicado Lezcano se destacan “Fractura expuesta” (Interzona), ambientada en un San Francisco Solano primitivo en donde estaba todo por construirse, y “Los Wachos” (Editorial Conejos), conformado por cuentos caracterizados por su realismo sucio y hostil.

Mis relatos son historias que buscan los límites de las personas, en que momento llegan a su límite de bancar algo. Esas son las historias que estoy escribiendo. Me parece que es el momento en el cual ocurre algo para alguien. La rutina se rompe y a vos te enfrenta con vos mismo y descubrís quien sos realmente. A mí me interesa mucho ese momento. Y casi siempre se da por una situación violenta  o desastrosa. Y a veces son situaciones buscadas o situaciones de sometimiento o externas. Y ahí hay algo que se pone en juego y es muy rico para explotarlo literariamente.

“ahora que aprendí

que la saliva sirve para esto

siento que el sol brilla

con más intensidad”

Acerca del autor/a / Martin A. Biaggini

Martín Biaggini
Martín A. Biaggini es profesor en Historia (ISSJ), Licenciado en Artes (UNLa), Especialista en Educación (UNSaM) y Maestrando en Educación Lenguajes y Medios. Se desempeña como docente investigador en la UB, UNLa, UNLaM y UNAJ.

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