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HISTORIA DE VIDA

No quiero flores

Por Revista Mestiza

“No quiero flores, traigan banderas y pancartas”, les pidió Armando Jaime a sus amigos antes de morir. Tenía 85 años y llevó hasta el final la intensidad de una vida de coherencia y militancia. Había nacido y vivido –cuando lo dejaron- en la provincia de Salta.

Cuando Perón irrumpió en la política nacional Armando se afilió al partido, allá por el año de 1949. De familia humilde, empezó a trabajar como obrero del vestido y aprendió de sastre, oficio que abandonó para convertirse en maestro rural (donde se es “maestro, director y todo”, decía) en la zona de Santa Victoria Oeste, en el año 1951. Tenía 18 años. Trabajó y militó políticamente para el peronismo en la zona hasta que lo dejaron cesante.

Cuando el peronismo fue despojado del gobierno en 1955, Armando se sumó a la resistencia como adherente del “Comando 17 de Octubre” que se estaba gestando en Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero y Salta, que dirigía el “gallego” Manuel Enrique Mena y sería precursor de los Uturuncos. En aquellos años, Jaime era una referencia obligada en el análisis que Cooke le transmitía a Perón sobre la organización de la resistencia en el noroeste del país.

A comienzos de los años sesenta se sumó a la organización nacional de la Juventud Peronista y fue fundador con Gustavo Rearte del Movimiento Revolucionario Peronista (MRP). Corría el gobierno radical de Arturo Illia cuando en 1965 se anunció la llegada de los reyes de Bélgica, Balduino y Fabiola, invitados por el gobierno. Después de su paso por Buenos Aires, los monarcas se trasladaron a Salta. Esperaban tramitar un acuerdo para la instalación de parte de los colonos expulsados del Congo. La oligarquía salteña los recibió emocionada. Pero en el centro de la ciudad, los militantes del MRP se movilizaron para demostrarles a sus vecinos que más allá de lo glamoroso de la visita real, en el Congo se había librado una guerra anticolonial, que después de proclamada la república el gobierno belga había invadido nuevamente el territorio alentando la captura del primer ministro Patrice Lumumba por sus enemigos quienes lo torturaron, asesinaron y disolvieron en ácido para borrar la insolencia de sus ideas. En esa provincia, fuera de su mundo, acostumbrados a la fascinación tonta por la realeza, un grupo de militantes encabezados por Jaime los cruzaron con globos y carteles con el rostro y el nombre de Lumumba y terminaron el acto quemando una bandera belga. Armando y dos de sus compañeros fueron detenidos. Imputados por la protesta, pasaran poco más de un año en prisión.

Con la instalación de una nueva dictadura en 1966, el MRP entró en crisis y se dividió “en tres fracciones: una encabezada por Gustavo Rearte en Buenos Aires, que era la Juventud Revolucionaria Peronista; otra encabezada por Ernesto Villalón, que mantuvo el nombre de MRP, y la nuestra que era de las provincias del norte que era el Frente Revolucionario Peronista”. Además de Armando Jaime y Juan Carlos Salomón por Salta, fueron fundadores del FRP Juan Carlos Arroyo y Mario Díaz, de Jujuy; Hugo Andina Lizárraga, de Tucumán; Félix Serravalle, de Santiago del Estero y José Loto de Termas de Rio Hondo. Como otras organizaciones de la época, el FRP también planeó la construcción de su brazo armado, el Ejército de Liberación del Norte, un frustrado intento de guerrilla rural en Tucumán, Salta y Formosa.

Hasta el día de hoy el Club 20 de febrero  anuncia en su página web que ha sido, en Salta, el lugar de cita de “toda nuestra buena sociedad”. La primera sede del club se construyó en 1908 mientras lo presidía Robustiano Patrón Costas. Siempre fue un símbolo del poder de la aristocracia local, “el cholaje”. En la noche del 21 de mayo de 1969 una movilización estudiantil que reclamaba el fin de la dictadura, luego de hacerse del control del centro de la ciudad, irrumpió en el edificio y produjo destrozos y la quema de algunos automóviles. En la ciudad los enfrentamientos duraron 14 horas y recién cesaron cuatro días después. Se los recuerda como el “Salteñazo”.

Con ese trasfondo de indignación, el partido peronista comenzó a reorganizarse en la clandestinidad y Armando Jaime y otros militantes fundaron junto con Miguel Ragone la Lista Verde con la intención de confrontar con dirigentes peronistas que “venían de las patronales, que eran terratenientes”. En conjunto se llamaron Peronismo Renovado. Lo de Lista Verde se les ocurrió por el nombre de la lista del gremio textil que lideraba Andrés Framini. A comienzos de los 70 la lista Verde se impuso a sus opositoras y Ragone fue nombrado candidato a gobernador para las elecciones de 1973.

Aunque, en 1970, Armando comenzaba a cuestionar la figura de Perón y se inclinaba por una militancia por la construcción del socialismo y por la independencia clasista, en el marco local no dejó de apoyar la candidatura y la gestión de Ragone, aunque hubieran querido mayor celeridad en los cambios, en “la entrega de tierra a los aborígenes de inmediato, la reforma del sistema policial, la reforma agraria”. En diversas entrevistas Jaime recordó que aunque ni él ni Juan Carlos Salomón formaron parte del gobierno sí lo hacían, en una segunda línea, varios compañeros de la agrupación. Para esa época, Armando ya era considerado por sectores de la izquierda no peronista como un importante dirigente de la CGT de Salta que en un congreso de delegados había declarado el carácter “clasista” de la regional:

“Nosotros pensamos que toda la izquierda y el movimiento de masas en general que aspire al socialismo, a la revolución y que tenga un espíritu latinoamericanista, tenemos que unirnos y esforzarnos para enfrentar la lucha en los distintos niveles y en este momento es en el nivel de la democracia que tenemos que impulsar y participar legalmente”.

En 1973, sus diferencias con el peronismo se profundizaron por los sucesos de Ezeiza y el desplazamiento de Cámpora del gobierno, por lo que el FRP apoyó la creación del Frente Antiimperialista y por el Socialismo (FAS), una confluencia de sectores de izquierda y peronistas revolucionarios. En el IV Congreso del FAS realizado en Tucumán el 18 de agosto de 1973 se proclamó la candidatura de Agustín Tosco y Armando Jaime para enfrentar a Perón en las elecciones de septiembre, aunque finalmente la iniciativa no prosperó por la negativa de Agustín Tosco de enfrentar al líder, lo que hubiera fracturado la unidad sindical lograda en Córdoba con sectores peronistas (Atilio López).

La tolerancia del gobierno nacional hacia los sectores de derecha del peronismo también puso en cuestión al gobierno de Miguel Ragone. En septiembre de 1973, a raíz del asesinato de José Ignacio Rucci por los Montoneros y luego de una misa realizada en la provincia, grupos sindicales y políticos de la derecha peronista marcharon y ocuparon la casa de gobierno contra el gobierno “comunista” de Ragone. El gobernador quedó recluido en su despacho y desde allí organizó la resistencia. En su apoyo logró que el director de la cárcel, Eduardo Porcel, liberara unos presos y los armara para recuperar el edificio. En el acto que siguió a la reconquista los únicos oradores fueron Juan Carlos Salomón y Armando Jaime. Finalmente el 23 de noviembre de 1974, el gobierno de Isabel decidió la intervención de la provincia. Miguel Ragone fue secuestrado el 11 de marzo de 1976 y aún permanece desaparecido.

En diciembre de 1974, luego de haberse separado del FAS, el FRP decidió aliarse con el Movimiento Revolucionario 17 de octubre (MR17) que había fundado Gustavo Rearte. El acuerdo sellaba la unidad de los sectores peronistas revolucionarios con prácticas no militaristas y basadas en criterios de base y de clase. En mayo del año siguiente se realizó el congreso unificador por el que ambas organizaciones se fusionaron en el Frente Revolucionario 17 de octubre (FR17). La resistencia, primero al gobierno de Isabel y a la dictadura militar después, fue diezmando las fuerzas de la organización. A fines de 1977 algunos dirigentes que habían logrado sobrevivir, entre ellos Armando Jaime, marcharon al exilio. A comienzos de ese año, sin embargo, Jaime se había escindido con críticas a la organización y creado un Comité de Reorganización.

Después de un paso por países de América Latina, Armando recaló con su exilio en España. A su regreso al país en los años ochenta y hasta el presente prosiguió su militancia en el Movimiento Obrero Campesino Estudiantil y Popular (Mocep). A partir de la anulación de “las leyes del perdón”, Jaime se convirtió en testigo importante en los juicios por delitos de lesa humanidad. Falleció el viernes 3 de febrero después sufrir una largo tratamiento por un cáncer de próstata. A su entierro concurrieron sus compañeros del Mocep, de la Asociación Lucrecia Barquet, la Asociación Coca Gallardo, HIJOS Salta, Familiares de Detenidos y Desaparecidos, del Partido Comunista y Pueblo Rebelde, de Yuyo Colorao, del Sindicato de Canillitas y Adiunsa. Hubo cantos, globos rojos, pancartas y banderas.

Como él quería.

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