Animador del mítico “Taller Moscato” en la carrera de Arquitectura, el Mosca, como lo llaman sus alumnos y amigos, proyectó y dirigió las obras, terminadas y en curso, de nuestra universidad, como el edificio frente al Centro de estudiantes, el del FOCEM, el del colegio secundario y el del INTA. Pero también en la Universidad de Lanús y en muchas otras…

 

“Siempre pensamos en una arquitectura nueva, austera y de vanguardia, enraizada en lo local y en la historia; en los avances de la arquitectura de donde viniera”.

Julián Sirolli, Arquitecto: Del taller y de las ideas del Mosca

 

Jorge Moscato

MESTIZA: ¿Te gusta la arquitectura que se desarrolla en Buenos Aires en los últimos tiempos?

El 2002 marca para la sociedad argentina el final del tiempo de la especulación y el comienzo de un nuevo tiempo en que la cultura se refugia en el trabajo. Este es un parteaguas muy fuerte porque hasta esa fecha lo central era la bicicleta financiera, la especulación. El arquitecto asesoraba en proyectos extraños… pero no existía la noción de “vamos a hacer una obra”. Hasta ese momento nada tenía sentido, porque los procesos de producción y de inversión no se hacían. Si mirás la arquitectura argentina entre el ochenta y el dos mil dos, el resultado es pobrísimo: lo único que se produce son shoppings, un hotel internacional, son casi obras de catálogo. Pero a partir de 2002, se empieza a construir en muchos terrenos que estaban abandonados. Esto es una novedad, porque esos terrenos habían sido dejados hace diez, quince años, las casas estaban tomadas. Y esas construcciones vuelven a hacerse con el espíritu de los setenta, es decir el de asociar a un grupo de gente que pone plata para hacer una obra. En alguno de los edificios que nosotros hacemos nos juntamos el contador nuestro que tiene plata, nosotros que teníamos el terreno, y un amigo que volvía de Brasil y tenía plata para empezar a construir. Se arma una asociación de capital esencialmente democrática, menos burocrática que si se tratara de un gran desarrollador. Y las obras que se construyen tienen una virtud, son para vivienda, son buenas para vivir, son razonables para pagar, son lindos edificios. Hay un montón de jóvenes arquitectos que están haciendo buena arquitectura. Y no tienen despilfarro. Si en lugar de esto se hubiera comenzado a construir centros culturales, si se hubiera empezado por el CCK, el resultado sería una especie de show de arquitectura gubernamental. Me acuerdo que en esos años, en 2008, tuve una charla con un viejo profesor de una universidad española que me decía que un joven arquitecto español soñaba con que le tocara el proyecto de un centro cultural. En todos los pueblos de España hay un centro cultural hecho con partes oxidadas, con cemento por acá, hormigón por allá, mármoles…Para la misma época, un joven arquitecto argentino lo que estaba pensando era que agarraba el terreno que tenía a la vuelta, que era el de la casa de la tía, que la volteaba y hacía diez departamentos, los construía como quería y eso da una buena arquitectura. Como decía Clemenceau: “Dame una buena economía y te daré una buena arquitectura”. Esto es lo que hace muy buena a la arquitectura argentina entre el 2002 y el 2015.  Y recién al final de todo aparece la cereza del postre que sería el Centro Cultural Kirchner. La economía de estos diez años no fue lujuriosa, se hicieron obras como las de esta universidad, como la de Lanús, como el colegio universitario que se proyecta en la universidad, o el hospital Nestor Kirchner. Fueron una enorme cantidad de obras de servicio que son buenas. ¿Qué es lo que tiene de bueno esta universidad? Que es linda, que está bien hecha, que respeta un edificio de valor, pero además que no tiene despilfarro, no es que hay pisos de mármol por todos lados.

“Percibo la arquitectura de Moscato/Schere como una arquitectura mediterránea que sabe de volúmenes cúbicos, de paramentos blancos, de tamices solares, de la consideración de la luz como generadora de espacio interior…”

José Ramón Moreno García, Arquitecto: Ciudadano Moscato

 

Yo diría que son edificios de trabajo. Como arquitecto, es bueno tener la posibilidad de hacer universidades nacionales gratuitas en la periferia. Y, para lograr ese objetivo hay que resolver  problemas. Empezamos por rescatar edificios existentes, es una primera muestra de valor: no demoler. Rescatar las construcciones que había, porque todo tiene valor, todo puede ser usado, porque se puede reinterpretar en clave contemporánea, en clave de avanzada. Ese es el espíritu de las universidades argentinas de la periferia. Yo hice la de Lanús, en los años noventa. Y ésta ahora. Y la diferencia que yo encuentro entre ambas es que la de Lanús es una universidad de resistencia, una universidad de resistencia cultural, en un momento en que el territorio se estaba destruyendo. Es el momento en que Lanús termina de ser abandonado, en que en los talleres ferroviarios de Remedio de Escalada, donde trabajaban cinco mil obreros, no trabaja más nadie y hay treinta ocupantes atrincherados casi como bandoleros. Eso ocurría cuando empezamos a hacer la universidad de Lanús. Pero si analizas las carreras que tiene Lanús son de resistencia y de reciclaje. ¿Y con la Jauretche cuál es la diferencia? El edificio de los laboratorios del FOCEM que se está construyendo es la explicación de eso. Es un edificio de alta tecnología, de alto valor, la apuesta de futuro que tiene la Jauretche.

 

“…el trabajo que viene realizando (…) en dos recintos destinados a Universidades Nacionales Públicas es sencillamente extraordinario: los arquitectos han alcanzado la madurez plena cuando la savia joven de sus hijos se ha insertado en su quehacer cotidiano”.

José Ramón Moreno García, Arquitecto: Ciudadano Moscato

MESTIZA: Me gusta eso de que en el espacio hay una figura preexistente que el arquitecto tiene que completar

Es la tragedia de los reciclajes. En la frivolidad posmoderna de los ’90, yo tomo un edificio y lo pintarrajeo. Es como si te agarro a vos y te transformo en una maqueta de vos mismo. La libertad de creación es inmanejable, porque ¿Dónde termina el límite? Es la prostitución del edificio. Lo transforman en una pieza abominable, típica de la arquitectura comercial. Hay que entender que una obra representa un tiempo histórico que tiene que ser comprendido, interpretado y completado, dado que tiene un valor original al cual vos le vas a seguir agregando cosas. Supongamos que hubiéramos pintado de violeta el edificio de la UNAJ. Habríamos hecho pelota el valor patrimonial que tiene el sur de Quilmes y Florencio Varela sobre la Calchaquí ¿Tenés derecho a hacer eso en nombre de la creatividad?

 

Le hice una pregunta no muy original: “más allá de su obra, ¿cómo concibe el urbanismo?, y Moscato respondió con cierta risa: “el buen urbanismo es un fino diseño arquitectónico en el que te cierran las cuentas del almacenero de lo que te sale urbanizar contemplando lo público y lo privado para que lo puedas concretar”.

Diego Capandeguy: Protocolo Mosca Urbis y otros escritos

MESTIZA: Entonces, ¿hay forma de modificar un edificio de valor patrimonial sin que ello irrumpa en su concepción original, en cierto espíritu que el edificio tiene?

La catedral de Toledo, que es del siglo XIII, una de las catedrales más grandes de Europa, tiene lo que se llama ábside con absidiolas, que también tiene la de Lujan, esto es que, detrás del altar hay una galería con un montón de capillas donde se ponen los deseos, las obleas; y donde, cuando había muchos curas, se celebraban misas. Cuando giras, en la mitad del ábside, atrás del altar, está lo que se llama “el transparente de Toledo”. Es un agujero hecho en el techo de la catedral gótica cuya luz baja hasta la virgen. La experiencia que produce es la de la virgen que baja del cielo en una especie de mármoles que van bajando, muy barroca. La piedad mariana empieza en el 1500, con el Concilio de Trento, la catedral de Toledo es anterior. Entonces había que poner la piedad mariana en una catedral que  no la tenía y que era la más importante de España. Al mirarla decís ¡que maestro el arquitecto que con tanto talento metió, trescientos años después, una pieza barroca tan bien puesta!  Y lo más interesante es que hay una placa al costado, escrita por el cardenal arzobispo de Toledo, que dice lo siguiente: “Siendo el templo casa de Dios, es de suponer que cada generación ha de querer aportar a su construcción”. Un cardenal arzobispo peronista, te diría. El hombre entiende de arte y entiende de teología, cosas no tan habituales en esos lugares. Porque interpreta la obra como un proceso de construcción colectiva, donde todos han de poder trabajar en ella. Y la completa con una frase que dice: “Es de suponer que cada generación ha de hacerlo en el lenguaje de su tiempo”. ¿Cómo tenía tanta claridad sobre el valor de la cultura y el valor de los lenguajes y de las estéticas en el periodo contemporáneo? Las obras están expuestas en un espacio tiempo, que se van a completar. Hay que ir acoplando lo nuevo dentro de lo viejo sin producir el colapso del proyecto original.

 

“La docencia es parte indisoluble del carácter de Moscato (…); ese lapicero de blando y grueso grafito emboscado siempre en sus holgados y descolgados pantalones blancos, es el imprescindible acompañamiento de cualquier conversación ya sea sobre arquitectura, sobre territorio, sobre religión o sobre política. Da igual, el lapicero y la disertación apasionada siempre salen a relucir”.

José Ramón Moreno García, Arquitecto: Ciudadano Moscato

MESTIZA: ¿Te parece que hay eclecticismo en la arquitectura argentina?

El eclecticismo es lógico en América. Nuestra cultura siempre tiene que ser ecléctica porque somos una cultura de guerrilleros, que en la guerra cultural no actuamos desde el centro, actuamos desde el costado. Robamos elementos y los transformamos en valores propios. Nos robamos el marxismo y lo dimos vuelta, y nos robamos el cristianismo y lo dimos vuelta. Con el Papa Francisco, el cristianismo –podemos decir- va de América a Europa. Lo mismo sucede con la arquitectura. Los brasileños cuando dan vuelta la noción de la arquitectura, con su arquitectura moderna.

 

“Jorge Moscato no es un arquitecto al uso porque su actividad es múltiple en un país de gran complejidad y en una ciudad trepidante; su personalidad, en estos territorios, se ha ido conformando a partir de una triple pasión por la política, por la religión y por la arquitectura”.

José Ramón Moreno García, Arquitecto: Ciudadano Moscato

 

MESTIZA: Tuvimos una época en que estábamos muy prevenidos respecto de la eliminación de nuestra cultura por la cultura del otro. Jauretche tiene bastante que ver con esto. Sin embargo, en el tiempo, esto no sucedió. Parecía que todo venía en una sola dirección y terminó circulando en direcciones complementarias. Hoy hay un multiculturalismo cruzado que es evidente.

La maravilla de nuestra cultura es que es muy potente. En un seminario del Colegio Máximo de los jesuitas, una periodista entrevista a un cura, también jesuita, Juan Carlos Scannone. Le pregunta por el colegio, por la importancia del lugar de estudios de  Bergoglio… Y Scannone le dice: -“Bergoglio es el resultado de una teología argentina”-, a lo que la periodista –asombrada- le pregunta: “Pero, ¿existe una teología argentina?”, “¡Por supuesto!, dice el cura ofendido. Forma parte de la teología de la liberación, pero tiene un matiz, que es que deposita la fe en el pueblo. Y Bergoglio lo que está planteando es esto. Aun teológicamente, nosotros pensamos el mundo de otra manera. Frei Betto dice: “Éramos iglesias espejo y ahora pasamos a ser iglesias fuente”. Lo mismo para el laicismo. Éramos culturas espejo y pasamos a ser culturas fuente. Esto es lo que sucede en la segunda mitad del siglo veinte en América Latina, que alcanza una autonomía cultural que antes no existía.

 

Jorge Moscato
Nace el Capital Federal el 29 de abril de 1946. Casado, tres hijos y un nieto.
TITULOS Y ESTUDIOS SUPERIORES
1969: Arquitecto, Universidad Nacional de Buenos Aires.
ANTECEDENTES DOCENTES
1973 – Profesor Titular Interino, tiempo simple Área de Diseño Arquitectónico del Departamento de Diseño FAU. UNBA.
1977/13 – Director del Centro de Proyecto Urbano y Gestión. Universidad Nacional de Lanús (UNLa).
1985/13 – Profesor Titular, Diseño Arquitectónico I a V- FADU-UBA.
Ha sido Profesor Invitado en la Argentina, Uruguay, Paraguay, República de Chile, Brasil México y España.
Jurado de Concursos de Profesores.
ACTIVIDAD DIRECTIVA
Miembro de Comisión Directiva de la SCA
Integrante de los Colegios de Asesores y Jurados de la Sociedad Central de Arquitectos (SCA) y de la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos (FADEA)
ACTIVIDAD EDITORIAL
1986/1992 – Miembro del Consejo de Dirección de la Revista ARS latinoamericana. Santiago de Chile
CONTRATOS ESPECIALES Y ACTIVIDAD INSTITUCIONAL
1975/82 – Consorcio Harza-Lahmeyer y Asociados Consorcio Argentino de Yacyretá  ( COADY). Para la firma ADE.S.A. Jefe de diseño para Relocalizaciones Urbanas, Posadas, Provincia de Misiones.
1991/93 – Consejero del Consejo de Planificación de la MCBA.
1993 – Asesor del Fondo de Financiamiento de Programas Sociales en el Conurbano Bonaerense. Programa de Desarrollo Humano y Medio Ambiente (PROHUMA), Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
1994/99 – Coordinador del Plan Estratégico de la Ciudad de Buenos Aires. INAP (Instituto Nacional de la Administración Pública).
1994/96 – Vocal del Directorio del Plan “ARRAIGO”. Presidencia de la Nación.
1994/99 – Coordinador del Plan Estratégico de la Ciudad de Buenos Aires. INAP (Instituto Nacional de la Administración Pública).
1995/96 –  Secretario de Planeamiento y Obras Públicas. Municipalidad de Hurlingham, Pcia. de Buenos Aires.
2009/12-  Asesor del Ministerio de Infraestructura de la Provincia de Buenos Aires
LIBROS
1994 –  “Los Arquitectos en América Latina”; Jorge O. Moscato et. al. Ed. Jaca Book, Milán.
2001- “MOSCATO y SCHERE, Arquitectura e ideología” Ediciones Menhir libros S.A. Colección Eslabones México. Directores de Colección: Carlos Morales y Carlos Mijares Arqs.
2012 – “Experiencias de Urbanismo y Planificación en la Argentina 1909-1955”. CEDODAL. “Grandes Intervenciones de Urbanismo entre 1945 y 1955” Por Arqs. Alfredo Garay y Jorge Moscato.

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