Notas

Ciencia e ideología

¿El cerebro tiene sexo?

Por Silvia Kochen

Conmocionados por el 8M, Mestiza sigue contribuyendo al debate ¿Son innatas las diferencias entre hombres y mujeres? La Dra. Silvia Kochen demuestra la falsedad de argumentos a los que considera verdaderos fraudes científicos.

Si hoy buscamos en Google “cerebro” + “hombre” o “cerebro” + “mujer” lo que aparece nos provoca risa y asombro, pero en forma casi inmediata enojo y asombro. Prueben. A pesar de todas las evidencias en contra, los estereotipos siguen firmes. Hombres inteligentes, ocupados en tareas trascendentales, mirando al futuro, aguerridos, y nosotras en poses sensuales, maquillándonos, ocupadas del cuidado de nuestros hijos, cocinando.
Una parte numerosa de la ciencia desde siempre se ha ocupado de una manera u otra de “confirmar” estos estereotipos. De explicar que estas diferencias son innatas, son así o sea no hay nada que hacer. “Mujeres, no exijan condiciones de igualdad, no es que no queramos -nos dirían los hombres- es así”. Falso, mentiras, fraudes científicos para demostrar lo que se quiere hacer creer, no la evidencia científica.

amas de casa

Claro, la ciencia como cualquier otra actividad humana es una construcción social, cultural, económica, hecha por hombres y mujeres. Sin embargo, en nuestro país y casi en todo el mundo, sigue siendo dirigida por hombres, aunque nosotras en muchas disciplinas seamos mayoría o estemos en condiciones de paridad.

Al nacer el ser humano, sólo 10% del aproximadamente un billón de las neuronas, las células que son la base del cerebro, están conectadas entre sí, y a partir de estas conexiones, sinapsis, funciona el cerebro. El 90% de las conexiones se establece luego del nacimiento. Sólo este dato nos permite comprender que la influencia del medio, la cultura, los aspectos sociales, juegan un rol esencial en la construcción del cerebro.

Un ejemplo, el sistema visual completa su desarrollo y sus conexiones a partir del estímulo de la luz. Los chicos que nacen con cataratas no perciben la luz. Si no los operan en forma precoz, pierden la visión. Es decir, es innata la capacidad de establecer sinapsis, pero es adquirida la construcción efectiva del circuito neuronal.

Recientemente autoridades científicas de prestigiosas universidades internacionales plantearon que las mujeres no tenemos las mismas habilidades para las matemáticas que los hombres. Sin embargo, se hicieron estudios cognitivos relacionados con la manipulación de números y estructuras en el espacio en niñas/os entre 5 meses y 5 años, y no encontraron ninguna diferencia.

Diferentes trabajos realizados con Resonancia Magnética Funcional de cerebro (fRM), mostraron diferencias entre sexos, pero que no exceden a las halladas entre los seres humanos. Podemos observar diferencias en regiones del cerebro que se ocupan del control de los movimientos de los dedos, por ejemplo, en pianistas o en deportistas, revelando los fenómenos de plasticidad, los cambios que se originan a nivel estructural a partir de una actividad, e incluso se vio que son reversibles: si la persona deja de hacer esa actividad, desaparece esa diferencia.

cerebro

Las experiencias de la vida son capaces de cambiar las estructuras del cerebro y su  funcionamiento. Pero atención, algunas publicaciones que están dentro de lo que podríamos denominar “neuro-sexistas” utilizan las diferencias halladas para justificar las conductas estereotipadas que mencionaba en el inicio. Por ejemplo, un trabajo con fRM se planteaba estudiar el juicio moral por sexos, fue ampliamente difundido porque “demostraba” que en los hombres predomina la cognición y en las mujeres la emoción. Era un fraude ya que utilizaron test poco confiables, el número de sujetos estudiados fue muy pequeño, e hicieron una extrapolación de las imágenes obtenidas con las conductas sociales, basados en la especulación.

Mientras que en el siglo XIX la “ciencia” planteaba que las diferencias entre sexos eran innatas a partir del tamaño del cerebro, en el siglo XXI se intenta hacer lo mismo a partir de las diferencias en los cambios plásticos. Persiste la ideología de explicar como innato, cambios resultantes de lo adquirido.

Considero que las y los científicos debemos contribuir en la educación de toda la comunidad para brindar las evidencias con las que contamos hoy, para demoler las arcaicas creencias en el determinismo biológico de las diferencias de género que intentan justificar los nefastos estereotipos de género que aún hoy se imponen.

Acerca del autor/a / AUTOR

Dra. Silvia Kochen
Directora de la “Unidad Estudios en Neurociencias y Sistemas Complejos”, CONICET – Hospital El Cruce – Universidad Nacional Arturo Jauretche. Profesora de la Facultad de Medicina, UBA. Secretaria de la RAGCyT (Red Argentina de Género Ciencia y Tecnología).

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